<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081</id><updated>2011-07-28T19:13:12.809+02:00</updated><title type='text'>...Cuentos de ciudad...</title><subtitle type='html'>historias tontas que escribo de vez en cuando
cuando me da, UN NUEVO CUENTO</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>28</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-4806009707140904773</id><published>2010-05-08T19:35:00.003+02:00</published><updated>2010-05-08T19:40:30.581+02:00</updated><title type='text'>Hablándoles de ella</title><content type='html'>Una vez me inventé un juego junto con otra persona. El tiempo nos parecía una cosa demasiado rígida y nos aterraba el momento en que el otro pudiera desaparecer. Sobretodo por la angustia de quedarnos solos, de no poder pensar en el otro porque ya no está. Además me aterraba pensar que, si yo moría, no podría pensar en ella, no habría un yo que pensara en ella. Así que nos inventamos el más allá porque nos dolía que al morir nuestro amado no volvería a saber de nosotros. Así, en vida, sabíamos que, de muertos, seguiríamos velando por nuestro amado, acompañándole. Si dotábamos a las cosas muertas de una conciencia, nuestro amado podría seguir pensando que seguíamos pensando en él, y seguir amándonos por siempre, aunque todo fuera una mentira; porque en realidad, de muertos ya no hay nada. De esta manera, el juego sólo cobraba sentido si lográbamos compensar esa nada forzada con un todo creado por nosotros. Jugábamos a crear nuevas vidas en cualquier rincón, en cualquier sonrisa, y ganaba quien conseguía crear tanto que no cupiera en una vida. Así creábamos tantos recuerdos que haría falta morir dos veces para olvidarlos. Y la única manera de morir dos veces es que muriéramos los dos. Pero ya estoy aquí yo solo... hablándoles de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Abril 2005&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-4806009707140904773?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/4806009707140904773/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=4806009707140904773' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/4806009707140904773'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/4806009707140904773'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2010/05/hablandoles-de-ella.html' title='Hablándoles de ella'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-115394255373147005</id><published>2006-07-26T21:34:00.000+02:00</published><updated>2007-02-08T17:38:43.572+01:00</updated><title type='text'>Mi corazón</title><content type='html'>Venía corriendo por el pasillo y me he quedado enganchada, como cuando una manga se encalla en una maneta. Pero a la vez que el mismo gesto estúpido de siempre, se me han cerrado los ojos, se me han apretado los dientes y una punzada de dolor me ha mandado hacia atrás. Me dolía la barriga de una forma sorda, sordísima, y demasiado insistente. Había un gancho en la pared. Un gancho negro y oxidado, podrido de resentimiento, y se me ha clavado en la barriga. Me ha desgarrado la ropa y ha incidido tan sucio. Me he quedado mirando. El gancho. Y mi barriga. No he pensado nada, sólo he mirado el gancho ensartado en mi barriga. Ahora ya empiezo a verlo todo de otra forma. Se me vuelven las líneas borrosas y los límites de los objetos giran alrededor de su centro yendo y viniendo, mareándolo todo. El gancho ha empezado a moverse. Poco a poco, se ha ido retirando, se ha ido metiendo en la pared y, en contra de lo que yo esperaba, se llevaba mi barriga. Yo me he quedado quieta, viendo cómo el gancho estiraba mi parte de barriga y lo estiraba como un gran trozo de plastilina. He empezado a ver cómo mi barriga y todo lo que seguía se iba transformando en un hilo gordo de masa que se llevaba el gancho pútrido. El gancho finalmente desaparecía de la pared, y el hilo que salía de lo que sentía como mi cuerpo flotaba delante de mí. Después de que todo a mi alrededor quedara difuminado, las paredes se han ido oscureciendo, el suelo se volvía cada vez más negro, como si alguien fuera bajando poco a poco las persianas de toda la casa. Pero un poco más allá. Ya no veía la penumbra de las persianas bajadas, sino una oscuridad cada vez más llena. Todo negro, y yo sólo veía mi cuerpo desbordándose de sí mismo en forma de cuerda. Poco a poco he ido dejando de ver las cosas que me rodeaban, y cuando ya toda yo era un hilo amarillento de carne retorcida y confusa, he pasado a ver desde fuera. Del último extremo del hilo quedaba un bulto marronuzco y redondito que latía. Después lo he visto más de cerca, y el hilo de mi cuerpo se ha ido haciendo cada vez más fino, a lo largo, a lo alto y a lo ancho, y de fino he dejado de verlo, y ha desaparecido, dejando sólo ese bulto oscuro y caliente, que parecía un remanso de sopor en el vacío.&lt;br /&gt;Luego ha venido un perro, y se lo ha comido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-115394255373147005?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/115394255373147005/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=115394255373147005' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/115394255373147005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/115394255373147005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/07/mi-corazn.html' title='Mi corazón'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-115229474199060140</id><published>2006-07-07T19:52:00.000+02:00</published><updated>2006-07-07T19:53:06.710+02:00</updated><title type='text'>Vértigos</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;A Maria Lluïsa&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Ya no sé de qué me viene este tembleque en las manos. No sé cuándo comenzó. Tengo la impresión de que siempre ha estado ahí, matándome de miedo todo el tiempo. Pero yo sé que no siempre he temblado. Sé que cuando me sentaba con mi marido, porque él me animaba a que me sentara junto a él, ante el piano, mis manos se movían, según él iba diciendo, sobre las teclas, y mi torpeza no se debía al miedo, sino a que yo no sabía tocar el piano. Él sí. Y me acuerdo cada vez que entro en casa, porque el piano sigue estando donde estuvo siempre.&lt;br /&gt;            Hablábamos. Hablábamos mucho. No parábamos nunca de hablar, nunca. Nos sentábamos en la sala de estar y hablábamos, comentando... cosas; cualquier cosa. Y me acuerdo que, los domingos, a la hora de comer, me decía: “Nena” -porque me llamaba nena. Me decía: “Nena, ¿tienes ganas de cocinar, hoy?” Y yo, que ya sabía por qué me lo decía, le contestaba, remolona: “Pues... no muchas, la verdad”. “Pues venga”, me decía él, “arréglate, que hoy comemos fuera”. Y entonces me llevaba a un restaurante que había en una travesía de la calle Pelayo, ahora no recuerdo cuál... no, no recuerdo el nombre. No era un sitio caro, pero se comía muy bien. Al final, después de comer, nos íbamos a tomar un café, y después, más tarde, nos sentábamos en algún banco, de las Ramblas, por ejemplo, y charlábamos. Charlábamos mucho, de cualquier cosa, todo el tiempo, de algo de la familia, de la gente que veíamos pasar... Siempre, siempre. Me cuidaba mucho, ¿sabe? Algunas veces, cuando yo me ponía enferma, me estiraba y me decía: “Nena, tú quieta, que hoy hago yo unas verduras. Tú, descansa”. Y después, al cabo del día, venía conmigo y me preguntaba: “¿Qué, cómo estás?” y me traía un paño mojado y me lo ponía en la frente o un vaso de agua con un poco de azúcar. Me cuidaba mucho, mucho. Y yo a él, ¿eh?&lt;br /&gt;            Y ahora. Ahora me levanto cada día sola y me miro estas manos que me tiemblan y no recuerdo cuándo empezaron a temblarme. Me da pena salir a la calle, porque salgo sola, así que me quedo en casa y miro las paredes, los rincones y las sombras que han estado ahí siempre y lo han visto pasar todo. Y otras veces miro la tele, sentada en mi butaca, delante. Pero cuando la apago vuelve a haber el mismo silencio. El silencio de que nadie hable, el silencio de que yo no le pueda hablar a nadie. Cuando se hace de noche me voy a dormir –a veces hago un poco de tiempo y me aguanto para la pastilla- porque es lo que toca hacer. A la noche a dormir, de día me levanto, al mediodía la comida, ¿y qué otra cosa me queda?&lt;br /&gt;Me queda un vacío que no se puede quitar. No se puede quitar nada. Un vacío que cada día es más grande. El primer día que algo falta es el día que más duele, porque te han cercenado de un corte limpio sin haber avisado. O habiendo avisado es lo mismo, hay cosas que no se quieren ver. Y cada día sientes que te quitan otra pequeña parte. De un manotazo, como si no hubiera pasado. Y tú te preguntas: “¿Qué ha pasado?” porque no hay rastros visibles de nada, pero sientes que te han arrancado el estómago de golpe. Cada día. Cada día un poco más. Como si te fueran desgranando lentamente y te arrancaran de cuajo cada una de las partes de tu cuerpo.&lt;br /&gt;Pero de pronto, te miras, y te ves. Y eres tú. Y no puedes decir que no. Ahí estás tú. Pero tú sabes que por dentro no eres más que una acumulación de los restos de las cosas que querías. Eres el envoltorio que encierra el vacío que te han ido añadiendo día a día, todo lo que te han quitado.&lt;br /&gt;Te sientas y miras las paredes grises, los rincones grises, las sombras que se lo saben todo y se ríen de ti porque a ti se te está olvidando.&lt;br /&gt;Sabes irremediablemente que estás sola. Y así va a ser hasta que te mueras.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-115229474199060140?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/115229474199060140/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=115229474199060140' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/115229474199060140'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/115229474199060140'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/07/vrtigos.html' title='Vértigos'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-115027921493750200</id><published>2006-06-14T11:59:00.000+02:00</published><updated>2006-06-16T00:22:31.773+02:00</updated><title type='text'>Cualquier otra cosa</title><content type='html'>Algún día cerrarás la puerta sin haber dicho a dónde ibas y yo ni siquiera oiré el portazo. Y cuando volvieras ni siquiera me preocuparía en preguntarte dónde habrías estado.&lt;br /&gt;Algún día prepararás una buena comida y al acabar el plato yo me levantaré de la mesa y saldré por la puerta porque habría quedado con algún amigo para ir a algún sitio que no conocerías y que tampoco te importaría. Y tú te quedarías sola mirando la puerta, sentada, con platos y vasos usados y dejados.&lt;br /&gt;Algún día te preguntaré, después de haber abierto todos y cada uno de los armarios de casa, dónde narices guardas cualquier objeto pequeño y seguramente inútil, y tú me preguntarás cómo puedo no saber dónde está, si todos estos años ha estado en el mismo lugar.&lt;br /&gt;Un día tú cogerás alguna herramienta e intentarás hacer un agujero en la pared o montar un mueble, o cualquier otra cosa, y ante tu torpeza te miraré y te preguntaré qué narices intentas hacer. Tú me dirás, con desdén, que estás haciendo un agujero en la pared, o montando un mueble, o cualquier otra cosa. Yo te diré que eso debería hacerlo quien supiera. Y tú me contestarías que si tuviera un poco de cerebro ya tendría que haberlo hecho yo. Yo te miraría a los ojos; un buen rato. Y al final saldría por la puerta sin decirte a dónde iría, y tú ni siquiera te lo preguntarías.&lt;br /&gt;Tú intentarás ocupar tu tiempo con actividades que a mí me parecerán absurdas y tú te hartarás de convencerte de que siempre habías querido hacerlas, incluso antes de conocerme. Y yo no participaré de esas cosas, porque te estarás dedicando a hacerte pasar el rato con tareas carentes por completo de interés para cualquier otro ser humano que no seas tú, y esas otras mujeres absurdas que lo hacen contigo.&lt;br /&gt;Yo me quedaría en casa, disfrutando de la tranquilidad y calma que supuestamente nunca antes había tenido. Y no haciendo nada más. O quedando con alguno de mis amigos para hacer algo que, según tú, sería una pérdida de tiempo.&lt;br /&gt;Finalmente, algún día me pedirás ayuda para cargar la compra y, después de que yo la deje toda en el suelo de la cocina, se te olvidará darme las gracias. Tú me dirás que no tienes ninguna necesidad de darme las gracias porque esa compra es tan para ti como para mí. Pero yo te diré que me has pedido ayuda y yo he accedido con simpatía. Tú me dirás que la compra no se sube con simpatía, sino que se sube y punto, igual que tú has hecho toda la vida. Y que nunca por eso yo te había dado las gracias. Entonces yo me daría cuenta de que la ventana del patio de luces estaría abierta y una vecina imbécil estaría como siempre escuchándote gritar, así que me callaría y saldría por la puerta.&lt;br /&gt;Al volver, el suelo de la cocina estaría libre y vacío, a oscuras.&lt;br /&gt;Iría al estudio y me pasaría un par de horas ordenando mi colección de maquetas, esperando a que tú volvieras de tu curso de repostería clásica, o de cualquier otro sitio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-115027921493750200?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/115027921493750200/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=115027921493750200' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/115027921493750200'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/115027921493750200'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/06/cualquier-otra-cosa.html' title='Cualquier otra cosa'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-114968828640513055</id><published>2006-06-07T15:50:00.000+02:00</published><updated>2006-06-07T15:53:40.363+02:00</updated><title type='text'>T'ODIO</title><content type='html'>No m’agrada el que fas. Cada cop t’odio més, de tota manera em sento lligat a tu, no puc deslliurar-me’n. Fas que el meu cap es descentri, que les meves cames s’esgotin, que la meva pell es despengi poc a poc, molt poc a poc. És això el que més odio de tu; estàs allà, sempre allà, ets com un déu omnipresent que es presenta a cada moment i mai se’n va del cap. Vas convertint els teus projectes en realitat, i cada cop gaudeixies més fent que perdi el cap, jo i tots els altres que estan sotmesos, sense adonar-se’n, a les teves dictadures. Dictadures silencioses, que ningú escolta, que tothom entén. I a mi ja em tens més que farta. Sempre d’aquí cap allà, fent això, fent allò, fent-ho ara, fent-ho després. Sempre depenent del que tu facis, quan ho facis. I sols depèn de tu, que ets així, que ho fas tot quan vols perquè per a tu no hi ha distàncies. Això és tot, a tu el que et falten són fronteres. Fronteres que ningú et sap establir perquè ningú et coneix del tot. Jo tampoc. Jo, que estic tan sotmesa a tu, pendent del que facis, no sé com ets, per què ets així, i si de veritat existeixes o sols ets un invent. De vegades em passo molt de temps, hores, pensant en tu i preguntant-me per què tu, per què estàs tan present i com fas això de tenir tanta gent als teus peus. Si fossis una persona tothom t’odiaria, i veurien les seves pors i els seus odis més profunds reflectits en tu, i voldrien acabar amb tu. Però tu, déu omnipresent, mai podries morir, com no pots desaparèixer ara. I ara, que sols som uns pocs que sabem que hi ets, no tenim més remei que callar i seguir com ens havien ensenyat des de petits. Que encara que t’odiem, no hi ha manera que els teus efectes no caiguin sobre nosaltres, i és això el que més odiem. Que només existeixes pels teus efectes, els que fas sobre nosaltres. No tens per quès, ni causes, sols conseqüències, que fan que el nostre cap es descentri, les nostres cames s’esgotin i la nostra pel es despengi poc a poc, molt poc a poc... i morim.&lt;br /&gt;Maleït temps. Ja arribo tard.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;1997&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-114968828640513055?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/114968828640513055/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=114968828640513055' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114968828640513055'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114968828640513055'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/06/todio.html' title='T&apos;ODIO'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-114911122154242968</id><published>2006-05-31T23:32:00.000+02:00</published><updated>2006-05-31T23:33:41.560+02:00</updated><title type='text'>La casa de Venecia (fragmento)</title><content type='html'>De bien joven, Gabriel García Márquez le pidió permiso a su madre para escribir un cuento basado en algo que le había ocurrido a una mujer de su pueblo. La madre de García Márquez le pidió que, por respeto, esperara a que la señora en cuestión muriera.&lt;br /&gt;            Yo, confiando en la ignorancia de unos y el desinterés de otros, os cuento lo que viene. Quizá algún día, cuando la señora en cuestión muera, más gente leerá este cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cada tarde después de comer, la vecina de enfrente cruzaba la carretera con su paso torpe y su muleta para llegar hasta la casa de mi abuela. En verano, llevaba uno de esos vestidos ligeros para señoras, con el que tenía más aspecto de carpa de circo que de jubilada modesta, coronada en lo alto por una masa espesa de pelo corto reteñido.&lt;br /&gt;            Ella llegaba como si le estuviesen esperando, sin importarle si los de la casa anfitriona habían dejado de comer, o si apetecían de su visita. Llegaba con el último relato del día, edición de mañana, y lo empezaba a contar con el mismo frenesí con el que esperaba ser escuchaba. Daba por sentado, eso sí, que a su confesión correspondería gentilmente un café con leche, preparado, la mayoría de las veces y como un intento desesperado de evitar sus ansias de cotilleo, por mí.&lt;br /&gt;            Debo reconocer en honor a la verdad que la vecina dominaba cierto arte espontáneo para relatar sus cotilleos –frecuentemente inventados en más o menos medida-, como todas las personas que para pasar el tiempo no habían podido echar mano en toda su vida más que de tertulias y cuentos, y del que tanto estamos privados los de ciudad. No sé exactamente cómo, pero tienen esa capacidad para contar lo más nimio con el ritmo y pausas precisos para que uno se meta en la historia.&lt;br /&gt;            Con el café con leche en la mano, proseguía en su monólogo eterno, mientras una abuela mía aburridísima esperaba, frotándose las manos con sus nervios, a que empezara la telenovela.&lt;br /&gt;            Así permanecían las dos señoras durante una hora y media, secreto descubierto arriba, hijo adoptado abajo, hasta que acababa la novela.&lt;br /&gt;            Casualmente ése era el momento preciso en que el marido de la vecina necesitaba de las atenciones de su mujer, así bien atenta se marchaba ella para su casa.&lt;br /&gt;            Igual de torpe y lenta que había venido llegaba hasta la puerta de casa, yo se la abría y la veía alejarse con su muleta, cruzando la carretera, oscilando de izquierda a derecha en su cojera. Yo cerraba la puerta y miraba a mi abuela. En la mesita, quedaba un vaso con un poso de café con leche que al momento me llevaba a la cocina.&lt;br /&gt;            El marido de la vecina circense había sido un mujeriego de mucho cuidado. Además de mujer y cuatro hijos, tenía aventuras esporádicas, amistades estables y encuentros fortuitos con mujeres de toda calaña, cuyas relaciones con él ni siquiera se molestaba en ocultar mínimamente. Nunca llegué a estar segura, por eso de que los mayores hablan a medias de cosas que uno no llega a entender –o quizá precisamente por eso no las entiende-, de si tenía un hijo ilegítimo por alguno de los pueblos colindantes.&lt;br /&gt;            Por uno de esos designios que tiene la vida o, según algunos, porque Dios nos acaba colocando en nuestro sitio, el marido espíritu libre acabó postrado en una silla de ruedas debido a una enfermedad degenerativa que, si tenía nombre, a mí no me lo dijeron. Cuando yo ya tenía memoria para recordarlo de un verano a otro, él ya ni siquiera podía hablar. Se limitaba –porque no podía hacer otra cosa- a sonreír en los ratos en que su mujer lo dejaba tomando la sombra delante de la puerta de casa de mi abuela.&lt;br /&gt;            De manera que, en ese estado, yo me supongo que cuando se acababa la novela, la vecina se marchaba a casa a cambiarle los pañales a ese marido suyo que había tenido hijos bastardos mientras ella se deslomaba para dar de comer a los hijos legítimos.&lt;br /&gt;            Un día la vecina vino, como siempre después de comer, un poco más alterada que de costumbre y, cosa de alarmar en su infinita puntualidad aburrida, un poco más tarde. Entonces empezó el preludio inevitable de que a continuación algo asombroso va a ser contado. El ritual consiste en, primero, asegurar que el interlocutor será incapaz de asimilar el mensaje (“no te lo vas a creer, no te vas a creer lo que ha pasado”); segundo, escueta divagación sobre cómo y por qué habrá sucedido (“yo no sé por qué me pasan estas cosas, quién me quiere mal a mí”); y, finalmente, agradecer al Todopoderoso que el incidente tuviera un final feliz (“gracias, Dios mío”). En ese punto la paciencia de mi abuela se agota y le implora que cuente lo que ha pasado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Era de noche. Yo estaba en mi cama, durmiendo, claro. Pero de pronto empecé a escuchar unos gemidos, como unos lamentos. Al principio pensé que sería algún borracho que pasaba por la calle, pero como no cesaban empecé a preocuparme. De pronto, me di cuenta de que los gemidos no venían de la calle, sino que venían de la habitación de al lado. Pero me dije: no puede ser, ahí está mi marido. Por eso, pensé y enseguida me asusté y me levanté tan deprisa como pude. Encendí la luz de mi cuarto para no caerme, y la del pasillo, así que al asomarme en el linde de su habitación, me pareció ver que se estaba moviendo mucho en su cama. Me acerqué más rápido y encendí la luz. Ay, Dios, cada vez que lo pienso. Al encender la luz encontré a mi hombre lleno de hormigas por todo el cuerpo. Los quejidos que había oído antes eran intentos de grito pidiendo auxilio desesperadamente. Miles de hormigas, miles, correteaban por su cuerpo en su carrera nerviosa e histérica, acribillándole allá por donde pasaban. No sabía yo qué hacer, asustada como estaba, así que en un intento por desprenderle de su martirio cogí el Cucal y le rocié todo el cuerpo. Todos acabaron muertos. Las hormigas también...&lt;br /&gt;Le rocié porque pensé que, de muerto, los bichos le salían de dentro.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí acabó su relato, y se miraba las manos alrededor de su vaso de café con leche.&lt;br /&gt;Mi abuela y yo callábamos como una losa.               &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, el hombre no murió. Yo misma lo vi días después, sonriendo mientras tomaba la sombra a la puerta de la casa de mi abuela.&lt;br /&gt;Pero así es como he recordado siempre la historia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-114911122154242968?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/114911122154242968/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=114911122154242968' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114911122154242968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114911122154242968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/05/la-casa-de-venecia-fragmento.html' title='La casa de Venecia (fragmento)'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-114850659587914572</id><published>2006-05-24T23:35:00.000+02:00</published><updated>2006-05-25T10:26:27.220+02:00</updated><title type='text'>Oro</title><content type='html'>Clara había visto un local cerca de su casa. Había pasado por delante miles de veces, pero no fue hasta hace poco que empezó a imaginarse la persiana oxidada y llena de polvo transformada en la puerta de una casa.&lt;br /&gt;En esto iba pensando Clara mientras llegaba al andén del metro que tenía que tomar.&lt;br /&gt;Una de las veces que pasó por delante del local, se encontró precisamente con el dueño de la casa contigua y le preguntó por el propietario. Le dijo que hacía años el propietario había vivido en el piso de arriba y que tras la persiana metálica había tenido su taller de orfebrería. Cuando el propietario se jubiló, cerró la tienda y volvió a su pueblo natal. El dueño aún conservaba el teléfono del orfebre, así que se lo dio a Clara y Clara lo llamó. Tras varios tejemanejes, el propietario accedió, al menos al principio, a alquilarle a Clara el local, siempre y cuando Clara le informara periódicamente de su estado, uso y función.&lt;br /&gt;Introducir la llave en la cerradura y subir la persiana metálica fue para Clara una acto solemne, casi un ritual. El resumen de lo que allí vio podría reducirse, sin faltar a la verdad, a una implacable invasión de polvo sobre los escasos trastos apolillados de aquellos metros cuadrados oscuros. Clara se desalentó, pero enseguida empezó a imaginar las fotografías que le enviaría al orfebre. Pensó incluso en enviarle los antes y después, para que el propietario ante su asombro se enorgulleciera de haber arrendado su preciado inmueble.&lt;br /&gt;Y ése iba a convertirse en la casa de Clara.&lt;br /&gt;Clara empezó limpiándolo todo a fondo y deshaciéndose de lo definitivamente catalogado como imposible de recuperar. En cambio, algún objeto viejo, resto del trabajo del orfebre, lo guardó, y se imaginó la foto que le enviaría: “¿Ve? Su taller sigue siendo su taller”, escribiría al lado.&lt;br /&gt;Clara estudiaba Bellas Artes, y el tiempo que no pasaba dedicada a la carrera lo invertía en el modesto trabajo que le permitía subsistir medianamente y, sobretodo, en preparar su casa.&lt;br /&gt;Ya había pensado de qué color podría ser cada pared, y la pintura iba a sacarla más barata y en más cantidad gracias a los talleres de la facultad. Las paredes de la salita iban a ser beige, casi blancas, para aprovechar la luz durante el día y, en la noche, convertir la salita en un cálido rincón. En su barrio los viernes se habían convertido oficialmente en el día en que los vecinos se desprendían de sus trastos viejos, y uno de esos viernes Clara había encontrado una lámpara antigua de pie que, con la bombilla ideal, le daría el toque perfecto a la salita, con sus paredes y sus rincones.&lt;br /&gt;Clara miró los paneles del metro y vio que el tren iba a tardar más de la cuenta a causa de alguna incidencia.&lt;br /&gt;El dormitorio de Clara iba a tener paredes de colores diferentes, pero aún no tenía muy claro de qué color iba a ser qué pared.&lt;br /&gt;Para adornar ventanas y estanterías Clara quería algunas plantas. Una amiga suya trabajaba en una tienda de flores, así que Clara ya le había encargado que fuera pensando en plantas hermosas y de buen olor. El único requisito que imponía Clara era, al menos, un jazmín. Siempre había querido tener una casa con un jazmín.&lt;br /&gt;Algunos amigos de Clara se ofrecieron a ayudarla a pintar las paredes y otros se ofrecían para construir figuras de decoración. Los muebles, y así era como Clara lo deseaba, correrían a cargo de los viernes de recogida de trastos viejos.&lt;br /&gt;En la cocina no había pensado demasiado. Lo único que tenía claro era que montaría, con algunas maderas, un estante para especias. Las colocaría por orden alfabético, y estaba diseñando un artilugio para añadir estantes nuevos si descubría alguna nueva especia. Y tendría siempre, a la vista, un pote de cristal con almendras crudas, bien dulces, que siempre estaría lleno para ofrecer a sus invitados.&lt;br /&gt;Justo Clara se acordó de que le quería preguntar a un compañero de clase, a propósito de la decoración de su futuro hogar, si conocía alguna tienda barata de alfombras. Quería, para su salita-rincón, una alfombra bien grande, bien cálida, pero no hortera como las de los grandes almacenes. Quería la alfombra perfecta para su salita-rincón, que hiciera juego con sus muebles escogidos de segunda mano, sus paredes beige, su lámpara de pie y su pieza de orfebrería. Después de contemplar el conjunto con orgullo, cogería su cámara y haría una foto. Y luego enviaría al propietario una foto preciosa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, la bomba de agua que había detrás de la pared en que Clara estaba apoyada explotó, empujando su cuerpo hacía la vía, justo cuando el tren llegaba a la estación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-114850659587914572?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/114850659587914572/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=114850659587914572' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114850659587914572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114850659587914572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/05/oro.html' title='Oro'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-114782148085098512</id><published>2006-05-17T01:06:00.000+02:00</published><updated>2006-05-17T01:18:00.880+02:00</updated><title type='text'>Con</title><content type='html'>Siempre había pensado que la gracia era que alguien contestara lo que tú ibas a contestar justo antes de que tú lo contestaras. Que la gracia consistía en que alguien te tendiera la mano justo en el momento en que tú lo necesitaras, con la intensidad precisa, como si supiera lo malo que te pasa, para aliviarte. Pensaba que la suerte radicaba en encontrar a alguien que viviera contigo una sorpresa de la misma forma que tú la vives, y conociera todas y cada una de las gradaciones, intensidades y matices. Y que no acertara siempre, pero que, al explicarle, dijera: "Ah, ya... Sí, ya sé". Creía que encontrar ese alguien era como reunirte con el hermano o hermana del que te separaron hace tanto que ya apenas lo recuerdas.&lt;br /&gt;Pero eso no es lo que ocurre. En realidad, uno da una sorpresa, se desnuda un poquito más el alma, se arriesga, creyendo haber encontrado alguien que asumirá la sorpresa con la intención de la sorpresa misma... Y no. Como si el mundo estuviera desfasado de sí mismo. Cuando unos van, otros vuelven, otros están yendo un poco antes, y otros aún no han llegado. Como si nadie pudiera caminar al lado de nadie, y para darnos las manos tuviéramos que estirar el brazo, como haciendo ver que la distancia no existe, y se nos rompiera, porque no se puede forzar que los demás estén más cerca. Si mis ojos brillan menos de un segundo, quiero que me mires cuando brillan. Pero a efectos prácticos mis ojos siempre estaban apagados. Muertos, herméticos, impermeables, como los de todos los demás.&lt;br /&gt;Y, sin embargo, un día apareces tú. Con tu cabeza ladeada, tus manos en que juegan unos dedos con los dedos de la otra, y me pierdo.&lt;br /&gt;De pronto te miro las piernas, te miro los brazos, las muñecas, las corvas, te miro el pelo y los mechones descolocados que te dan un aire de medio estar. Te miro -pero no eres un espejo- y no veo ni mis brazos ni mis manos; pero te miro, y te lo miro todo, y podrías ser yo. Pero no hay espejo alguno.&lt;br /&gt;Así que me barres los rincones, me cuentas las arrugas y te aprendes las pendientes de mi espalda. Yo te paso un dedo por el costado y estudio las puntas de tu pelo. A la larga pierdo la cuenta de quién eres tú y quién soy yo. Entonces el dedo es tuyo y mío a la vez, el costado es tuyo y mío a la vez, tu pelo y el mío son el mismo. Tu espalda se ha metido en el hueco de mi espalda, y yo ya no sé qué siento, ni qué sientes, pero lo siento igual contigo que conmigo que contigo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-114782148085098512?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/114782148085098512/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=114782148085098512' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114782148085098512'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114782148085098512'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/05/con.html' title='Con'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-114728029417292325</id><published>2006-05-10T18:45:00.000+02:00</published><updated>2006-05-10T18:58:14.206+02:00</updated><title type='text'>Ocho</title><content type='html'>Si llueven tijeras me tapo la cabeza con las manos, me coso los párpados con aire y ya la lluvia no me cala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El discurso es lento. El discurso es rápido pero la mano se entretiene. Vuela un escarabajo azul más rápido que la vista y si parpadeo le he perdido. Así no se puede escribir.&lt;br /&gt;Sopla. Sopla y deja que se vaya. Que se escurran las cosas y te dejen en ayunas, medio vacío, pero bien, con todo lo malo, no sé dónde ya no está. Se ha ido y levantas la cara al cielo y si está el sol a ti no te importa, a ti no te hace falta. Tú extiendes los brazos y no sabes siquiera si estás desnudo. Como no tener conciencia de uno mismo y entonces ser más uno. Y no hacer una cosa o hacer otra, no saberlo, no saber qué se está haciendo, sólo levantar la cara. Y ya.&lt;br /&gt;Pero a veces el suelo se hace blando, y se vuelve más blando justo donde tú tienes los pies. Entonces además de blando se hace oscuro, y justo bajo tus pies ya no ves dónde está el suelo. Y tú no tienes a dónde asirte, pero ahí sigues. Y no sabes cómo. Cómo no voy a caerme si bajo mis pies el suelo está lejos, blando y oscuro.&lt;br /&gt;Porque es mentira. Porque al instante tienes los brazos extendidos y pierdes la conciencia de todo y sólo eres. Para que te hagas una idea, sonríes. Y el color, tú lo escoges. Para mí es color cojín, color pluma, color luz, color brisa.&lt;br /&gt;Pero lo más primitivo no se puede hacer tan breve, no se puede preparar en tan poco tiempo, aunque luego se disfrute sin apenas darse cuenta. Tantas veces pasamos las cosas por el filtro de las letras que ya no pasamos nada de ninguna otra forma. Y preparar lo primitivo resulta que requiere tiempo. Para encontrar el punto más oscuro y más cálido, el gusto a tierra de la tierra, a marrón, a sangre, los años, los huesos, el hierro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"De corteza, de guijarro. Que me salgan raíces en el medio perdido de un hayal, me crezcan, me agarren como brazos, como ramas, y me empujen hacia el suelo. Y yo quedarme en la tierra umbría, con la mejilla en contacto con la tierra, y me quede siempre quieta, árbol, tierra, sombra, raíz, piedra, siempre más quieta, con forma de hoja."&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-114728029417292325?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/114728029417292325/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=114728029417292325' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114728029417292325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114728029417292325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/05/ocho.html' title='Ocho'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-114608650210023397</id><published>2006-04-26T23:21:00.000+02:00</published><updated>2006-04-26T23:21:42.123+02:00</updated><title type='text'>Alguien se marcha</title><content type='html'>Alguien se marcha. No dice a dónde y no dice por qué. No dice nada. Se ha marchado cuando nadie le veía, para que nadie se diera cuenta.&lt;br /&gt;Unos días después alguien encuentra una nota. Metida a medias en un libro que solía leer la persona que se fue, o dentro de algún cajón, o entre sus revistas.&lt;br /&gt;Me dan la nota y yo la leo. Entonces entiendo. Entiendo por qué se marchó y a dónde fue. Y el misterio está resuelto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien encuentra un papel con algo escrito. Algo que no entiende, pero que podría tener algún significado. Ese alguien piensa en las cosas que podrían estar relacionadas con lo escrito en esa nota. Busca, indaga, pregunta. Averigua de quién era el objeto dentro del que estaba el papel. Ese alguien le explica cómo consiguió el objeto. Se dirigen al primer propietario del objeto, y entre todos descubren que ese papel lo escribí yo antes de irme. Misterio resuelto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si alguien deja una pista en un libro de ejercicios y se mata, lo hace porque sabe que se descubrirá el misterio.&lt;br /&gt;            ¿Qué pasa con los misterios que se quedan en el mensaje del libro de ejercicios?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si no se encuentran, es quizá porque alguien guardó el libro en su sitio de la librería sin darse cuenta de que dentro había algo especial. O se deslizó la nota, llegó al suelo, y quien tenía el libro en la mano no se dio cuenta.&lt;br /&gt;            Sea como sea, siempre se debe todo al acierto o la torpeza de una persona, y ése es el puente entre una nota y un desenlace, sea cual sea, se resuelva el misterio o no; si no, no hay historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Laura solía entretenerse a la salida del instituto. Después de las clases, se sentaba con sus amigas en los bancos de un parque cercano. Al cabo de un rato, volvía a casa. Normalmente no estaban sus padres cuando ella llegaba, así que ella se ponía a hacer los deberes para el día siguiente. Después merendaba y miraba un poco la tele. O veía algún video. Cuando sus padres llegaban a casa le preguntaban cómo le había ido en el colegio, y ella les contaba qué profesores habían tenido un mal día y cuáles no. Cenaban los tres juntos y recogían entre todos. Antes de irse a dormir, Laura comprobaba que su gato tenía agua en el bebedero, lo acariciaba por el lomo hasta la punta de la cola, y se metía en su habitación. Leía un poco antes de apagar la luz y se dormía cuando los ojos ya se le habían acostumbrado a la oscuridad, de tanto mirar al techo, donde tenía estrellitas fosforescentes.  &lt;br /&gt;            Tener quince años no es tan fácil. O al menos no le parece fácil a una persona de quince años. A los que no tengan quince años, no les parecerá tan complicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Después de esto, un día los padres de Laura la encontraron muerta en su habitación, al lado de un pote de pastillas vacío.&lt;br /&gt;            Y nadie se explicó nada.&lt;br /&gt;            ¿Laura no dejó una nota?&lt;br /&gt;            Ni siquiera yo sé muy bien cómo conozco la historia. Creo que me la explicó alguien que se dedicaba a revisar los espacios entre páginas de todos los libros que encontraba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-114608650210023397?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/114608650210023397/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=114608650210023397' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114608650210023397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114608650210023397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/04/alguien-se-marcha.html' title='Alguien se marcha'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-114547519287030986</id><published>2006-04-19T21:27:00.000+02:00</published><updated>2006-04-19T21:33:12.896+02:00</updated><title type='text'>Belleza</title><content type='html'>Lástima no sentir ahora como hube sentido antes, porque ¡cómo me gustó la sensación de impotencia, de dolor, de sufrimiento y de pasión que sentí en aquellos momentos! ¡Cómo no volcarse mi estómago ante tal visión! Y, por Dios, que invoco al Señor, porque algo tan bonito en cara de hombre debe ser sagrado. Pecado si tocaran mis paganas manos escultura tan perfecta, que arte debe de ser una cara como la que mis ojos vieron. ¡Qué no habría dado ante tal derroche de armonía rodeado de una melodía que mis oídos intuyeron! ¿Qué no habría dado por tener entonces rasgos más finos, ojos más brillantes, labios más rosados y figura más esbelta! ¡Qué no habría dado entonces por formar mi cabello largos y negros bucles que dibujaran mis facciones! ¡Qué belleza la suya!, que alguna vez pensé si no sería mujer y, sin embargo, en ningún momento dudé de su virilidad.&lt;br /&gt;Lástima no conocer palabras más exactas y adjetivos más precisos, porque ni el cuaderno más extenso serviría para describir lo que ante mí apareció en forma de hombre. Así, a mi manera, sólo puedo nombrar, recordar e imaginar su cabello negro como el azabache que caía revoltoso hasta sus rectos hombros y juguetón ante su cara, esos luceros tan oscuros que se me semejaron estrellas, estrellas tan tristes y tan vivas en una oscuridad infinita. ¡Y qué decir de sus labios! En mi vida, aunque muy larga ésta no sea, había visto labios más rosados, carnosos en su perfección y divinamente perfilados. Recuerdo que pensé que, si sus labios se abrieran ligeramente y dejaran entrever las perlas blancas e inmaculadas de sus dientes, su boca derrocharía la voz más armoniosa que ser vivo hubiera escuchado nunca en forma de palabras cualesquiera, y ni el trovador más selecto habría encontrado voz más acertada para sus idólatras romances. ¡Y ese hoyuelo en su barbilla! Jurar podría haber desfallecido ante tal desmesurado alarde de belleza.&lt;br /&gt;Encantada por su sencilla tez, fui incapaz de fijarme en cualquier otra parte de su cuerpo. Y ¡cómo odié el libro que tuve entre mis manos! porque, sin nadie decirlo, me obligaba a clavar la mirada en su lectura. Y ¡cómo habría disfrutado si libro ninguno me hubiese distraído de mi abstracción y me hubiera dejado observar para no olvidar nunca tal imagen!&lt;br /&gt;¡Y me miró! ¡Y cómo me gustó que me mirara! Pero, ¡cómo sufría por no tener rostro más agradable que ofrecerle ni gestos más sutiles que enseñarle! Observé si miraba otras que entraban en el autobús, pero sólo las veía. Ninguna de ellas era tan bella como para que él se distrajera en su atención. ¡Tan hermosa, tan delicada, tan virginal tendría que ser aquella que pudiera rozar sus labios con sus finos dedos! ¡Qué suerte tendría la que en sus brazos se resguardara!&lt;br /&gt;Pero no, no podía ser. ¡Ya se iba! Bajaba del autobús. Y yo le miraba. No quería olvidar su rostro, así que le miraba y la fuerza de mis ojos no le dejaba ir, pero ésta no era lo suficientemente poderosa. Y bajó. Sin más: bajó. Caminó en la misma dirección que lo iba a hacer a continuación el autobús. Habría dado toda mi alma para verlo de nuevo. Y lo vi. Esperaba en el semáforo para cruzar. Lo pude ver a través del cristal y, una vez más, la mía encontró su mirada y me sentí viva. Viva gracias al rostro de un pobre inocente que, sin saberlo, sólo con un gesto, habría sido capaz de darme la vida, de quitármela. Y en ese momento me dio toda la vida que podía darme y más. Sólo por verle, y por devolverme la mirada. Quizá fue una casualidad, o la insistente fijación de mis ávidos ojos que encontraron los suyos. Mas, ¡cómo en un momento sentí júbilo de vernos y furia por alejarme de él cada vez más! ¡Y cómo me gustó!&lt;br /&gt;Pero el autobús tenía que seguir. Intenté divisar su figura cruzando la calle tras los cristales del autobús. Antes habría dado toda mi alma por verlo de nuevo y lo vi; ahora habría dado mi corazón por verle, pero mi corazón ya lo tenía él. Entonces bajé la vista al libro y empecé a formular en mi cerebro vagas formas de definirle, describirle para, así, recordarle. Levantaba la mirada y veía las que en ellas mi ladrón de corazones no se había parado a mirar. Volvía la vista al libro. No quería ver a nadie porque su imagen invadía mi cabeza y no quería que ésta fuera reemplazada por cualquier otra.&lt;br /&gt;Llegué a mi destino y, al levantar la cabeza, ¡Dios, qué imagen tan horrorosa vi! Al tener proyectada su imagen en mi cerebro, me pareció una aberración la cara del pobre muchacho que tenía en frente. Y, a causa de ese contraste, por efecto la imagen de mi dios empezó a difuminarse.&lt;br /&gt;Ahora escribo esto gracias a las frases que inventaba en el autobús. Una embriaguez casi alucinógena me permite vagamente recordarle. Pero su imagen ya no es nítida y lo irá siendo cada vez menos. Ojalá tuviera manos de artista para plasmar su belleza en un papel, si así se pudiera. Se va borrando su recuerdo y con él lo que sentí, el vuelco de mi estómago al verle y todo lo que mi imaginación pudo inventar entonces. ¡Qué daría por verle de nuevo!, ¡qué daría…! Mas, ¿qué tengo por dar que me quede, que valga por su apariencia? Por Dios, que invoco al Señor, porque algo tan bonito en cara de hombre debe ser sagrado, y ángel que caído vino, se dejó ver y se fue, como brisa que dulcemente envuelve esta pobre confusa que no tiene más que dar que lo que el Señor le quitó a mi dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;----------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Hace mil millones de años&lt;/span&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-114547519287030986?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/114547519287030986/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=114547519287030986' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114547519287030986'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114547519287030986'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/04/belleza.html' title='Belleza'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-114486917022589799</id><published>2006-04-12T21:11:00.000+02:00</published><updated>2006-04-12T21:12:50.263+02:00</updated><title type='text'>Fuego</title><content type='html'>Jason se disponía a arrancarle la campanilla con su lengua a Tiffany, la despampanante tetuda embutida en un claustrofóbico traje negro de cuero, mientras la tenía agarrada con una mano por la cintura y con la otra por el culo, como quien no quiere la cosa.&lt;br /&gt;            -Tu melena de leona –como si las leonas tuvieran melena- hace que me ponga cachondo- dijo Jasón con voz varonil.&lt;br /&gt;            -Tómame –dijo Tiffany.&lt;br /&gt;            Jason ya se explayaba sobre el cuerpo de Tiffany cuando de pronto sintió una presión en el cogote. Intentó desengancharse de aquella loba, pero no pudo. Su melena se había convertido en una serie de cables que le tenían agarrado. La tetuda empezó a darle golpes en el estómago, pero con lo tonificado que lo tenía la tetuda sólo consiguió romperse los brazos. Con las manos, Jason cortó los cables que lo tenían sujeto y de un solo golpe consiguió tumbar a la tetuda “encuerada”.&lt;br /&gt;            -Ahora pagarás tus delitos-. Jason se dio cuenta de que aquella era la mujer que había estado sembrando el pánico en Rainbow city, la ciudad de la cual Jason era guardián. Jasón ya se disponía –casi babeante- a bajarse la bragueta del pantalón de su súper traje...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            -Bueno, chicos, algún día tenía que ser y ha sido hoy. Todo el mundo para fuera. Haced una fila antes de salir al pasillo. Cuando salgáis, no corráis. Id caminando tranquilamente hasta el patio. Venga, ya sabéis cómo se hace, ¿no? Para fuera.&lt;br /&gt;            -Profe, ¿por qué siempre les da por montar simulacros antes de exámenes?&lt;br /&gt;            -Cállate, capullo, ¿no ves que así perdemos clase?&lt;br /&gt;            -No lo sé, Esteban –contestó la profesora-. Si no habrá días para montar el numerito... -se susurró a sí misma.&lt;br /&gt;            Cuando ya todos habían salido y la profesora se disponía a salir, aún había un alumno en el aula, sentado en su pupitre, leyendo un cómic.&lt;br /&gt;            -Javier, no creo que seas tan buen lector como para estar tan absorto que no oigas ni el timbre ni el jaleo que se monta.&lt;br /&gt;            -Profe, no por nada, pero todos los simulacros son el mismo coñazo: para la clase, salir en fila, llegar al patio y todos quitecitos         que la señorita nos cuenta. ¿Usted sabe lo interesante que era ahora la lectura?&lt;br /&gt;            La profesora se acercó a Javier y le cogió el cómic. Leyó en voz alta:&lt;br /&gt;            -¿”Jason Pollas y la Tetuda peleona”? Muy didáctico, ¿no, Javier? Esto me lo quedo yo, tú te vas al patio y luego estarás atento a la clase.&lt;br /&gt;            -Paso, profe, prefiero quedarme aquí.&lt;br /&gt;            -¡Señorita López! ¡Un niño se ha caído! –era una voz de niña que venía del pasillo.    &lt;br /&gt;            -Mira, Javier, me voy. Como no aparezcas en el patio en medio minuto te mandaré al despacho de tu tutor.&lt;br /&gt;            “Sálvele la vida a ese niño caído, profe, que seguro necesita una tirita”, pensó Javier con una sonrisa burlona.&lt;br /&gt;            Con el ajetreo, la profesora López se dejó el cómic encima de su mesa. Javier lo vio y fue a buscarlo. Cerró la puerta del aula y se sentó en su silla con los pies encima de la mesa. Se disponía a abrir el cómic. “Se le va a quedar la boca grande a la tetuda”, pensó Javier.&lt;br /&gt;            Javier acabó de leer el cómic y aún no había oído el alboroto de los niños subiendo por las escaleras hacia sus clases. Dejó el cómic en la mesa y se acercó a la ventana. En el patio de la escuela no había nadie. Javier se fue a la otra ventana para mirar desde un ángulo distinto: nadie.&lt;br /&gt;            -Estarán empezando a subir. A ver el pasillo...&lt;br /&gt;            Cuando Javier se giró, vio que un poco de humo entraba por debajo de las puertas del aula, y por las ventanitas cuadradas de las mismas puertas no se veía nada. Javier se extrañó. Caminando más rápido, se dirigió a la puerta y la abrió. Una humareda entró en el aula y tuvo que toser repetidas veces. Javier se extrañó más. En los simulacros nunca usaban botes de humo, nunca.&lt;br /&gt;            -He de salir de aquí. Salir. ¿O mejor me quedo? Si ven que no estoy alguien se dará cuenta y vendrán a buscarme. ¿O salgo yo?.......Mierda, no se ve nada. Vaya con el humo. Bueno, pues salgo.&lt;br /&gt;            Javier salió tapándose como pudo la cara y la boca, pero no podía ver nada y a medio pasillo retrocedió. Entró en la clase y cerró la puerta.&lt;br /&gt;            -¡Joder con el humo! Mierda, mierda. Esto va en serio. Ahí hay fuego. Nada. Espero. Que vengan los bomberos y me lleven a tierra firme y no me muera quemado. Morir... No, joder, yo no quiero morir. No quiero morir... –Javier hablaba cada vez más flojito y se repetía a sí mismo: -No quiero morir, no quiero morir quemado...&lt;br /&gt;            Javier se acurrucó en un rincón de la clase y gimoteaba a la vez que repetía su rezo.&lt;br /&gt;            Cuando el miedo pudo con él, se levantó, abrió una ventana y gritó mientras lloraba desconsoladamente: -¡NO QUIERO MORIR!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            -¡Profe! ¡Que Javier no se quiere morir! –se oyó desde abajo.&lt;br /&gt;            -¡El muy idiota cree que es un incendio de verdad!&lt;br /&gt;            Y todos los niños de la clase de Javier se pusieron a reír. Javier sonrió también, con ellos, pero enseguida se dio cuenta de que se reían de él.&lt;br /&gt;            -¡Imbécil! ¡Lo decía para darle más “vericidad” al incendio!&lt;br /&gt;            Se retiró de la ventana, cogió su cómic, se sentó en su silla y empezó a leer con los pies encima de la mesa.&lt;br /&gt;            -No sé quién me puso en esta clase de niñatos... –dijo mientras se secaba las lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;2001&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Siempre le he tenido cariño a este cuento.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-114486917022589799?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/114486917022589799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=114486917022589799' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114486917022589799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114486917022589799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/04/fuego.html' title='Fuego'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-114418960105228788</id><published>2006-04-05T00:24:00.000+02:00</published><updated>2006-04-05T00:26:41.070+02:00</updated><title type='text'>Tercer boceto (La historia más triste*)</title><content type='html'>Una vez encontré un anuncio que decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;strong&gt;Se alquila corazón&lt;/strong&gt;. Se ofrece todo el tiempo. Se aceptan todas las condiciones. Atención absoluta y permanente. Rescisión del contrato en cuanto el cliente no se sienta satisfecho. Único requisito: no se hagan preguntas. Preguntar por Dani.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo llamé y quedamos. Me citó en un bar. Cuando yo llegué él ya se había pedido algo para hacer tiempo, así que me levanté, nos dimos dos besos y me senté frente a él. Me preguntó qué era lo que quería. Yo le expliqué que lo que me apetecía era una especie de romance apasionado. Le conté que tenía ganas simplemente de sentir que alguien estaba enamorado de mí y que tenía ganas de poder hacer con alguien esas cosas que a uno se le ocurren justamente cuando no puede hacerlas. A él le debió de gustar el planteamiento, porque sonreía mientras yo le explicaba. Me preguntó si sabía cuál era la única condición y yo le dije que sí, que no podía hacer preguntas.&lt;br /&gt;A partir de entonces viví exactamente lo que quería vivir. Empezamos poco a poco. Nos veíamos al principio para tomar un café, para ir al cine. Después paseábamos e intentábamos alargar el tiempo, sin querer marcharnos a casa. Yo me iba atreviendo poco a poco y él me tendía la mano dulcemente. Se dejaba hacer y a veces me sorprendía. Al cabo de un tiempo pasábamos noches enteras juntos, dormíamos juntos, yo lo miraba mientras él dormía, despeinado y con la espalda desnuda, y yo a veces me despertaba y él me estaba mirando. Entonces le besaba y volvíamos a hacer el amor.&lt;br /&gt;Pasada esa etapa empezamos a acostumbrarnos el uno al otro, a sabernos predecir, a sonreír cuando adivinábamos lo que iba a decir el otro. Nos amoldamos perfectamente. Supimos crear un idioma propio a partir de las bromas que nos hacíamos. Yo pude aprenderme que él estornuda cada vez que huele un limón y que al atarse los zapatos siempre deja el lazo interior más grande para estirar hacia fuera de los cordones de cada zapato a la vez y quitárselos más rápido. Y él se aprendió que me calmo después de tener pesadillas si con el dedo me dibujan círculos en la espalda.&lt;br /&gt;Cuando mis amigos me preguntaban cómo y dónde le había conocido, yo me inventaba cualquier historieta: que nos habíamos tropezado por la calle, que llamó a mi puerta buscando otra persona, que le devolví un monedero que no se le había caído a él... Pensaba que si supiesen cómo nos habíamos conocido en realidad creerían que realmente no estábamos enamorados. Pero sí que lo estábamos. Ninguno se metía donde el otro no quería. Yo no le preguntaba nada, y él libremente me contaba todo lo que quería. Y ambos saboreábamos esa libertad muy lentamente.&lt;br /&gt;Un día, al cabo de los años, Dani y yo nos fuimos de viaje. Aquel día nos lo pasamos caminando, visitando lugares nuevos y escudriñando, como niños, los rincones que creíamos que poca gente conocería. Y al volver al hotel, completamente exhaustos, retozamos en la cama en busca el uno del otro. El calor de fuera nos hacía sudar, y al acabar sentimos una debilidad el cuerpo instalada en cada centímetro de piel.&lt;br /&gt;-¿Sabes? –empezó a decir Dani mientras me tenía abrazada y me besaba el pelo-, nunca he estado así de bien con nadie. Te voy a contar una cosa que en principio no debería contarte.&lt;br /&gt;Me giré y, apoyada en su pecho, le miré y le escuché.&lt;br /&gt;-¿Te acuerdas del anuncio con el que me encontraste? Bueno, decía que se alquilaba corazón y que no se podían hacer preguntas. Eso es porque pienso que muchas veces alguien hace una pregunta esperando que otra persona conteste justo lo que quiere oír, y parece ser que cuando no es así, hay algo por dentro que hace como &lt;em&gt;crec&lt;/em&gt;, y ya no es lo mismo. Quizá lo de alquilar un corazón sonaba extraño, a farsa, pero si a cambio de eso conseguía vivir algo con alguien que me hiciera sentir algo real, o verdadero, o... creía que valía la pena. Pero lo raro es que, y aunque me dé mucho miedo reconocerlo, contigo ya no siento que algo se pudiera estropear. A veces he tenido ganas de que espontáneamente me preguntaras cualquier cosa, ni que fuera la más ridícula, pero aún me podían los reparos. Pero después de pensarlo mucho, creo que podemos ser capaces de ser iguales en esto.&lt;br /&gt;No me había dado cuenta hasta que se calló, pero tenía los ojos empañados. Me acerqué a su boca, le besé, me abrazó, e hicimos el amor hasta quedarnos dormidos.&lt;br /&gt;A partir de aquel día me sentí aliviada. No es que antes me lo hubiera planteado demasiado, pero el no tener que pensar en ciertos momentos si podía o no decir algo hacía que estuviera mucho más relajada, conmigo y con Dani. A la práctica el cambio no se notó demasiado, puesto que hasta entonces todo había ido bien como lo habíamos estado haciendo. Era sólo un cambio sutil en el estar de cada uno. Al menos al principio.&lt;br /&gt;Cuando le hube preguntado un par de cosas, Dani empezó a estar más eufórico. Cada vez que le preguntaba algo, se alegraba y me lo contaba con ganas. A veces montaba todo un espectáculo y a veces me lo contaba bien flojito, como si tuviera miedo de que alguien más le oyera. Pero siempre de una manera, en cierto modo, solemne, como un ritual, como si me estuviera contando un cuento.&lt;br /&gt;Pasado un tiempo, Dani seguía teniendo ganas de contarme cosas, incluso a veces tenía la impresión de que era él el que me preguntaba si quería que me contase algo. Y yo, por complacerle, le decía que sí.&lt;br /&gt;Al cabo de más tiempo, un día me estaba contando algo y, a media explicación, me dijo:&lt;br /&gt;-¿Me estás escuchando?&lt;br /&gt;Me di cuenta de que había dejado de escucharle y estaba absorta pensando en cualquier otra cosa que al interrumpirme se me olvidó. “Sí, claro”, le contesté. Y él siguió.&lt;br /&gt;Y así, poco a poco, fui sintiendo cómo algo se me escapaba de las manos. Como si algo se fuera quedando mustio y yo no supiera qué, o por qué.&lt;br /&gt;Por las noches soñaba con un árbol inmenso en medio de un bosque rebosante de vida, palpitante. Pero de pronto todo lo que le rodeaba empezaba a caerse, a arrugarse, y el árbol menguaba, y se secaba, y al final era una miniatura retorcida que yo recogía, llorando.&lt;br /&gt;Y un día le dije a Dani:&lt;br /&gt;-Ya no estoy enamorada de ti.&lt;br /&gt;Y Dani se fue, sin preguntar nada.&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;* * *&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;La historia más triste&lt;/em&gt; es una novela de Javier García Sánchez.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-114418960105228788?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/114418960105228788/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=114418960105228788' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114418960105228788'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114418960105228788'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/04/tercer-boceto-la-historia-ms-triste.html' title='Tercer boceto (La historia más triste*)'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-114358376481971038</id><published>2006-03-29T00:07:00.000+02:00</published><updated>2006-03-29T14:09:13.543+02:00</updated><title type='text'>Segundo boceto</title><content type='html'>Una vez encontré un anuncio que decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;strong&gt;Se alquila corazón&lt;/strong&gt;. Se ofrece todo el tiempo. Se aceptan todas las condiciones. Atención absoluta y permanente. Rescisión del contrato en cuanto el cliente no se sienta satisfecho. Único requisito: no se hagan preguntas. Preguntar por Dana.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La llamé y quedamos. Me citó en un bar. Cuando ella llegó yo ya me había pedido algo para hacer tiempo, así que me levanté, nos dimos dos besos y ella se sentó frente a mí. Me preguntó qué era lo que quería. Yo le expliqué que lo que me apetecía era una especie de romance apasionado. Le conté que tenía ganas simplemente de sentir que alguien estaba enamorado de mí y que tenía ganas de poder hacer con alguien esas cosas que a uno se le ocurren justamente cuando no puede hacerlas. A ella le debió de gustar el planteamiento, porque sonreía mientras yo le explicaba. Me preguntó si sabía cuál era la única condición y yo le dije que sí, que no podía hacer preguntas.&lt;br /&gt;A partir de entonces viví exactamente lo que quería vivir. Empezamos poco a poco. Nos veíamos al principio para tomar un café, para ir al cine. Después paseábamos e intentábamos alargar el tiempo, sin querer marcharnos a casa. Yo me iba atreviendo poco a poco y ella respondía dulcemente. Se dejaba hacer y a veces me sorprendía. Al cabo de un tiempo pasábamos noches enteras juntos, dormíamos juntos, yo la miraba mientras ella dormía, despeinada y con los hombros desnudos, y yo a veces me despertaba y ella me estaba mirando. Entonces la besaba y volvíamos a hacer el amor.&lt;br /&gt;Pasada esa etapa empezamos a acostumbrarnos el uno al otro, a sabernos predecir, a sonreír cuando adivinábamos lo que iba a decir el otro. Nos amoldamos perfectamente. Supimos crear un idioma propio a partir de las bromas que nos hacíamos. Yo pude aprenderme que ella odia el perejil pero le encanta frotar los pies contra la alfombra al salir de la ducha, y ella se aprendió que dejo de hablar mientras duermo si alguien silba la canción de La Gran Evasión.&lt;br /&gt;Cuando mis amigos me preguntaban cómo y dónde la había conocido, yo me inventaba cualquier historieta: que nos habíamos tropezado por la calle, que llamó a mi puerta buscando otra persona, que le devolví un monedero que no se le había caído a ella... Pensaba que si supiesen cómo nos habíamos conocido en realidad creerían que realmente no estábamos enamorados. Pero sí que lo estábamos. Ninguno se metía donde el otro no quería. Yo no le preguntaba nada, y ella libremente me contaba todo lo que quería. Y ambos saboreábamos esa libertad muy lentamente.&lt;br /&gt;Un día, al cabo de los años, mientras Dana me acariciaba el pelo y yo estaba acurrucado sobre ella después de hacer el amor, le dije: “Qué bien...¿No te gustaría estar así siempre?” Me acurruqué un poco más y me adormecí cerrando los ojos y sonriendo. Y el silencio se rompió: “No.” Lo mío era una pregunta retórica, y no pensé que no pudiera hacerla, así que no me esperaba que contestase. Pero aún menos que contestase eso. Me incorporé y la miré. “¿No?”. Ella me miró seria y empezó a hablar:&lt;br /&gt;-¿Qué debo hacer ahora? ¿Has visto... qué pregunta tan...? –me dijo, con la voz rota.&lt;br /&gt;-Pero no era una pregunta pregunta.&lt;br /&gt;-No, pero habrías sido más feliz si yo te hubiese contestado que sí, ¿verdad?... Dime, ¿qué hago yo ahora?&lt;br /&gt;-Nada.&lt;br /&gt;-Lo siento... Me tengo que ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levantó de la cama, cogió sus cosas. Y se marchó.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-114358376481971038?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/114358376481971038/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=114358376481971038' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114358376481971038'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114358376481971038'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/03/segundo-boceto.html' title='Segundo boceto'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-114306621586372594</id><published>2006-03-22T23:22:00.000+01:00</published><updated>2006-03-22T23:23:35.876+01:00</updated><title type='text'>Primer boceto</title><content type='html'>Una vez encontré un anuncio que decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;strong&gt;Se alquila corazón&lt;/strong&gt;. Se ofrece todo el tiempo. Se aceptan todas las condiciones. Atención absoluta y permanente. Rescisión del contrato en cuanto el cliente no se sienta satisfecho. Único requisito: no se hagan preguntas. Preguntar por Dana.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La llamé y quedamos. Me citó en un bar. Cuando ella llegó yo ya me había pedido algo para hacer tiempo, así que me levanté, nos dimos dos besos y ella se sentó frente a mí. Me preguntó qué era lo que quería. Yo lo expliqué que lo que me apetecía era una especie de romance apasionado. Le conté que tenía ganas simplemente de sentir que alguien estaba enamorado de mí y que tenía ganas de poder hacer con alguien esas cosas que a uno se le ocurren justamente cuando no puede hacerlas. A ella le debió de gustar el planteamiento, porque sonreía mientras yo le explicaba. Me preguntó si sabía cuál era la única condición y yo le dije que sí, que no podía hacer preguntas.&lt;br /&gt;            A partir de entonces viví exactamente lo que quería vivir. Empezamos poco a poco. Nos veíamos al principio para tomar un café, para ir al cine. Después paseábamos e intentábamos alargar el tiempo, sin querer marcharnos a casa. Yo me iba atreviendo poco a poco y ella respondía dulcemente. Se dejaba hacer y a veces me sorprendía. Al cabo de un tiempo pasábamos noches enteras juntos, dormíamos juntos, yo la miraba mientras ella dormía, despeinada y con los hombros desnudos, y yo a veces me despertaba y ella me estaba mirando. Entonces la besaba y volvíamos a hacer el amor.&lt;br /&gt;            Pasada esa etapa empezamos a acostumbrarnos el uno al otro, a sabernos predecir, a sonreír cuando adivinábamos lo que iba a decir el otro. Nos amoldamos perfectamente. Supimos crear un idioma propio a partir de las bromas que nos hacíamos. Yo pude aprenderme que ella odia el perejil pero le encanta frotar los pies contra la alfombra al salir de la ducha, y ella se aprendió que dejo de hablar mientras duermo si alguien silba la canción de La Gran Evasión.&lt;br /&gt;            Cuando mis amigos me preguntaban cómo y dónde la había conocido, yo me inventaba cualquier historieta: que nos habíamos tropezado por la calle, que llamó a mi puerta buscando otra persona, que le devolví un monedero que no se le había caído a ella... Pensaba que si supiesen cómo nos habíamos conocido en realidad creerían que realmente no estábamos enamorados. Pero sí que lo estábamos. Ninguno se metía donde el otro no quería. Yo no le preguntaba nada, y ella libremente me contaba todo lo que quería. Y ambos saboreábamos esa libertad muy lentamente.&lt;br /&gt;            Un día, al cabo de los años, Dana me preguntó si nunca había tenido ganas de preguntarle algo. Yo le respondí, obviamente, que sí, y ella me preguntó por qué nunca lo había hecho. Yo le expliqué que por suerte nunca me lo había planteado demasiado. Me parecía curioso ver qué cosas me iba contando y cuáles no, y detrás de lo que ella no me contaba yo me imaginaba una historieta cualquiera, que podría haber coincidido con la realidad, o, muy probablemente, no.&lt;br /&gt;Entonces se quedó callada, y al cabo de un poquito empezó a llorar. Después empezó a besarme, muy dulcemente, casi sin tocarme, y poco a poco los besos fueron más intensos, más largos, más húmedos, y acabó haciéndome el amor mientras lloraba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-114306621586372594?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/114306621586372594/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=114306621586372594' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114306621586372594'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114306621586372594'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/03/primer-boceto.html' title='Primer boceto'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-114245808419251181</id><published>2006-03-15T22:27:00.000+01:00</published><updated>2006-03-15T22:28:04.203+01:00</updated><title type='text'>Me lo esperaba</title><content type='html'>-¡Hola!&lt;br /&gt;-Hola.&lt;br /&gt;-¿Cómo te llamas?&lt;br /&gt;-Mmm... Julia.&lt;br /&gt;-Yo *****.&lt;br /&gt;-¿Has visto qué día tan bonito hace hoy?&lt;br /&gt;-Mhm.&lt;br /&gt;-¿Tú prefieres que haga sol o que llueva?&lt;br /&gt;-Oye, lo siento, me tengo que ir.&lt;br /&gt;-Vaya. Está bien. Adiós.&lt;br /&gt;-Adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Al principio me contestan por cortesía; según y como hasta por compasión, diría yo. Pero cuando ven que quiero conversar un poco, charlar un rato, saber más de ellos, supongo, al fin y al cabo, se marchan y me dejan como estaba. A veces incluso me dicen que lo sienten.&lt;br /&gt;            Hace bastante que quité los espejos de mi casa; creo que ni yo podría ser capaz de hablarme a mí mismo normalmente.&lt;br /&gt;            Alguna vez me he enterado de que había muerto una de esas personas que no habían querido seguir conversando conmigo. Pero yo sigo aquí.&lt;br /&gt;            Otras veces, otras personas se han acercado a mí animadamente y han querido pasar muchísimo tiempo conmigo. Después murieron. Y yo sigo aquí.&lt;br /&gt;            No sé qué es exactamente lo que le da miedo a la gente. Creo que en un principio les da miedo que no sepa lo que ocurre, como si fuera un estúpido que no sabe lo que ocurre. Supongo que ellos ya saben que no soy un estúpido, así que la imagen de sí mismos diciéndome “Oye, ¿sabes que te vas a morir?” les aterra. Así que al principio dudan. Y a mí me sabe mal decirles: “Sí, bueno. ¿Sabes que tú también?”. Creerían que es diferente. Me dirían que no es lo mismo.&lt;br /&gt;            Pero como no les da tiempo a plantearse todo eso mientras yo les pregunto por su nombre y si les gusta el día que hace, lo que provoca que se acaben marchando es el miedo a que me cojan cariño. Porque lo que ellos ven en ese momento, directísimamente asociado al hecho de hacerse amigos míos, soy yo muriéndome, sin pensar siquiera cuándo ellos van a estar muriéndose. Por eso se marchan. Por eso he quitado los espejos de casa.&lt;br /&gt;            Una vez, mientras estaba sentado en un banco, en el parque, se acercó un niño hasta mí y me dijo:&lt;br /&gt;-Hola.&lt;br /&gt;Y yo le contesté:&lt;br /&gt;-Hola.&lt;br /&gt;Me miró un rato.&lt;br /&gt;-¿Sabes que tienes escrito en la frente que te vas a morir?&lt;br /&gt;Puse cara de sorprendido y me froté la frente haciendo ver que intentaba borrarme algo.&lt;br /&gt;-¿Ya está?-, le dije.&lt;br /&gt;-No, sigue ahí.&lt;br /&gt;Por una fracción de segundo hasta tuve la esperanza de que contestara otra cosa.&lt;br /&gt;-¿Así que te vas a morir?-, me dijo el niño.&lt;br /&gt;-Parece que sí.&lt;br /&gt;-¿Y sabes cuándo?&lt;br /&gt;-Pues... no.&lt;br /&gt;Pausa.&lt;br /&gt;-Y de mientras, ¿qué haces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana tengo que morirme.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-114245808419251181?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/114245808419251181/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=114245808419251181' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114245808419251181'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114245808419251181'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/03/me-lo-esperaba.html' title='Me lo esperaba'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-114185672465008788</id><published>2006-03-08T23:18:00.000+01:00</published><updated>2006-03-08T23:25:24.660+01:00</updated><title type='text'>Cuéntame</title><content type='html'>Un día te escribiré un cuento y, justo cuando lo estés contando, te darás cuenta de que me quieres. En un momento preciso, pasará algo en tu cabeza, abrirás imperceptiblemente los ojos y te quedarás callado por menos de un momento. Entonces acabarás el cuento y contagiarás a todo tu público de tu descubrimiento y vendrás a buscarme.&lt;br /&gt;            Cuando tú empieces a contar el cuento, yo justo habré empezado a escribirlo. Cada palabra que yo escriba la dirás tú al instante y yo te dibujaré el cuento en los labios sin que tú te des cuenta. Iré sonriendo, sabedora de lo que te espera, mientras tú narras inmerso en el relato. Te seguiré durante toda la historia, escuchándote y sabiéndote, como si estuviera sentada en el último rincón a donde no llega la luz en una silla de mimbre con las rodillas en mi pecho y mis manos en los tobillos, escuchándote paciente. Igual que dibujo letras, hago líneas, subo, bajo y sigo adelante por caminos sinuosos, así te llevaría de la mano y de los cuentos.&lt;br /&gt;            Y justo ahí, justo en ese instante, te darías cuenta.&lt;br /&gt;            Te escribiría un cuento tan grande que pudiéramos vivir dentro, contando cuentos, cantando coplas y comiendo la miga de nuestro pan, como el panadero y Moscatel.&lt;br /&gt;            Tú te darías cuenta, y yo ya lo sabría, y todo sería diferente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-114185672465008788?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/114185672465008788/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=114185672465008788' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114185672465008788'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114185672465008788'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/03/cuntame.html' title='Cuéntame'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-114125567184896928</id><published>2006-03-02T00:22:00.000+01:00</published><updated>2006-03-02T00:27:51.883+01:00</updated><title type='text'>Bultos de ganso</title><content type='html'>Íbamos caminando hacia la playa por la carretera. De noche puedes imaginarte cualquier cosa: que llevas ropa demasiado oscura y los coches no te vean y cojan la curva demasiado cerrada; que venga un coche de frente y justo en ese momento te tropieces y caigas demasiado en medio de la carretera. Pero como ya habíamos hecho el camino muchas veces, en el fondo sabía que no iba a pasar nada. Aún y con eso, no eran los coches lo que más me preocupaba en ese momento. Hacía frío, yo no lo había previsto, no había cogido ningún jersey y empezaba a destemplarme. “Tengo la piel de gallina”, les dije a las demás. La americana se rió. Nos contó que una amiga suya de origen hispano en una ocasión se andaba quejando del frío que hacía, y de que tenía “chicken skin”. Por lo visto, nadie sabía de qué hablaba la buena mujer, hasta que a alguien se le ocurrió pensar en castellano y cayó en la cuenta. Era como si algún americano decía que tenía bultos de ganso. “¿¡¿Bultos de ganso?!?” “Sí, ¿queréis que os cuente la historia?”.&lt;br /&gt;            La expresión “tener bultos de ganso” (en inglés, se entiende) se remonta a muchos años atrás. Eran tiempos en que había que bombear el agua y, una vez ésta en cubos de metal próximos a oxidarse, había que cargarlos hasta casa desde el centro mismo del pueblo. Eran los tiempos de sentarse en el balancín bajo el porche de madera con la espiga pertinente junto a la comisura de los labios, como en las películas americanas.&lt;br /&gt;El viejo Gus había salido un día de caza, puesto que por un descuido se habían quedado sin comida justo para el día en que tenían invitados (él y su esposa, por supuesto).&lt;br /&gt;Pensaba cazar un conejo, una liebre si había suerte, y luego jugar a ver quién escupía los perdigones más lejos. Podría encontrar también algún pato en el estanque, y puesto que cazar conejos siempre lleva más tiempo, se decidió por la segunda opción.&lt;br /&gt;Se acercó hasta el estanque con su rifle en la mano. Entre los juncos nadaban patos pardos y de plumas oscuras. Como siempre, se decidió por uno, lo vigiló, se agazapó y cuando lo tuvo bien a tiro, disparó. Fue un disparo certero. De lo que Gus no se dio cuenta fue que justo en el momento de disparar un pájaro extraño bajó volando y se posó en el agua exactamente delante del pato que Gus había escogido. De manera que a quien había acertó disparar Gus fue al raro pájaro nuevo.&lt;br /&gt;Se acercó Gus hasta él dispuesto a llevarlo rápidamente a casa para desplumarlo y cocinarlo. Cuando lo cogió de las patas se dio cuenta de que era más grande de lo que él pensaba. De hecho, incluso era demasiado grande para ser un pato. Claro que si no era un pato, Gus no sabía qué otro animal podía ser. Sin preocuparle demasiado, Gus se llevó el animal para casa.&lt;br /&gt;Guardó su rifle y se dispuso a preparar el animal. Lo sumergió en agua hirviendo, lo desplumó, lo limpió y lo vació.&lt;br /&gt;Una vez en la cocina, se ocupó de prepararlo y aderezarlo para que sus comensales se deleitaran con la excelente pieza que había cazado.&lt;br /&gt;A las tres en punto llegaron sus invitados. Tomaron un aperitivo y se sentaron a la mesa principal.&lt;br /&gt;Comieron el primer plato y quedaron satisfechos. Tanto, que la esposa de Gus tuvo que abrir la ventana porque ya todos empezaban a sofocarse. Gus se frotaba las manos y se regocijaba con las ganas que tenía de que todos degustaran aquello que se había esmerado en preparar, detalle a detalle.&lt;br /&gt;Con orgullo, Gus se levantó de la mesa, fue hasta la cocina, abrió el horno y recogió la bandeja con su manjar. Lo llevó hasta el comedor usando dos manoplas de cocina. A su paso dejaba un rastro de carne recién cocinada y jugosa. Depositó en la mesa principal, bien en medio, la bandeja con el ave más grande que todos los allí presentes habían visto en su vida. “Eso no puede ser pato”, se repetían los unos a los otros en voz baja. Y fue en aquel momento, cuando todos estaban atónitos mirando la bandeja con comida, que algo se movió en la cabeza. Una cabeza pequeña, como de pato pero más grande, se alzó un poco de la bandeja. Los ojos negros pestañearon dos veces y la cabeza se movió como quien quiere despejarse después del sueño. Así, primero la cabeza, luego el lánguido cuello, las alas, el cuerpo y las patas, el supuestamente cocinado manjar fue levantándose de la bandeja, asombrando a todo el personal. Miró en derredor, se quedó quieto como dubitativo, se giró hacia la ventana y de pronto levantó el vuelo para salir por ella y perderse en la lejanía del cielo azul.&lt;br /&gt;Los invitados de Gus tenían los ojos como platos y la boca con mueca incierta. No sabían si enfurecerse por tan insultante espectáculo o aplaudir por los ingeniosos trucos de Gus.&lt;br /&gt;Los invitados de Gus tenían los ojos como platos y la boca con mueca incierta. No sabían si enfurecerse por tan insultante espectáculo o aplaudir por los ingeniosos trucos de Gus.&lt;br /&gt;El más afectado fue Gus. Se quedó petrificado mirando fijamente el punto en el que había desaparecido su segundo plato, recordando cómo lo había matado a perdigonazos, cómo lo había metido en agua hirviendo. Fue cuando recordó cómo lo había vaciado que empezó a sentir asco. Sintió tanto asco que necesitaba sacudirse la piel del susto que se había dado. Y tanta grima, tanta grima, tanta grima le dio pensar en el bicho volador, que en  la piel le salieron unos bultitos pequeñitos que hacían que los pelos se le pusieran de punta. “¿Qué le pasa?”, preguntó uno de los comensales. “Cerraré la ventana”, dijo la esposa de Gus, “le habrá cogido el frío”.&lt;br /&gt;Y de ahí que cuando uno tiene frío se le ponga la piel de gallina. Y de ahí que el pato raro y grande se llamaba ganso (“goose”) y que a la gente con piel de gallina se le diga que tiene bultos de ganso.&lt;br /&gt;“Esa historia no cuadra, chica”, le dijo alguien a la americana. “Sí cuadra, mujer. Tú, que no entiendes de cultura popular.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;17/9/2002&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-114125567184896928?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/114125567184896928/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=114125567184896928' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114125567184896928'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114125567184896928'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/03/bultos-de-ganso.html' title='Bultos de ganso'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-114064624808323293</id><published>2006-02-22T21:11:00.000+01:00</published><updated>2006-02-22T23:15:13.806+01:00</updated><title type='text'>Nubes</title><content type='html'>"Sólo hace falta que te des cuenta de lo que podrías llegar a vivir conmigo. No tengo el derecho de sentirme con el derecho de que tú me gustes más, pero es que mi motivo no eres tú, no es tu manera de ser; mi motivo es cómo me siento yo y cómo me imagino las cosas que podría hacer contigo, todas las veces que podría sorprenderte y todas las veces que nos podríamos reír juntos. Nos veo tan parecidos que me cuesta creer que tú no te hayas dado cuenta, y sólo se me ocurre atribuir tu indiferencia al hecho de que en estos momentos busques otra cosa, o no busques. O que no te hayas dado cuenta. O quizá ya te has dado cuenta de que es mentira, y sea que no nos parecemos tanto y yo soy sólo otro de los bobos que sueñan en ti a alguien que buscan."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno no sabe por qué otra persona hace una cosa u otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que vamos conociendo a alguien, intentamos recopilar todas las experiencias puntuales, los puntos de su persona que conocemos, e intentamos unirlos todos con una línea. Eso es conocer a alguien: dibujar la línea de su personalidad a partir de los puntos que nos deja conocer. Sólo que quizá los puntos que desde fuera unimos con una línea recta, en esa persona dibujan una espiral de miles de idas y venidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay personas a las que conocemos muy poco. Y podríamos dibujar eso que conocemos de esa persona:&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/hello/126/6367/400/un%20punto.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/hello/126/6367/400/un%20punto.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que pasa el tiempo, y por coincidir en un mismo espacio y tiempo, aprendemos cosas nuevas de una persona. Y cada una de esas cosas es un nuevo punto:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/hello/126/6367/400/9puntos.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/hello/126/6367/400/9puntos.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero eso no es conocer a una persona. Conocer a una persona no es recopilar en una lista vertical tantos ítems como rasgos definen a esa persona. De hecho, de los rasgos que puedan definir a una persona a los rasgos que nosotros descubramos de esa persona, puede ir un abismo. Conocer a una persona, decimos, pues, definitivamente, es establecer relaciones entre cada uno de los rasgos que vamos conociendo de esa persona.&lt;br /&gt;La imagen anterior no es una persona. &lt;em&gt;Esto&lt;/em&gt; podría ser una persona:&lt;br /&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/hello/126/6367/400/persona.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero conocer a alguien no es tan sencillo. Porque las relaciones que establecemos entre cada uno de los rasgos, las líneas que trazamos para unir dos puntos, no nos las dibuja esa persona en la cabeza, sino que tenemos que dibujarlas nosotros. Interpretar, al fin y al cabo, lo que vemos de esa otra persona.&lt;br /&gt;Cuando, con el paso del tiempo, vamos trazando líneas, puede suceder que varias veces debamos borrar una línea y dibujarla de otra forma. Darnos cuenta, así, de que esa persona no era eso, sino esto:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/hello/126/6367/400/rectificar.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/hello/126/6367/400/rectificar.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema es que al trazar líneas intentamos formar dibujos ya conocidos por nosotros, porque así tenemos un patrón al que aferrarnos, un "ah, a una persona de este tipo ya sé cómo tratarla". De modo que aunque una persona sea esto:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/hello/126/6367/400/persona2.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/hello/126/6367/400/persona2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros podríamos pensar que es esto:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/hello/126/6367/400/pentagono.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/hello/126/6367/400/pentagono.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O hasta convencernos de que es esto:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/hello/126/6367/400/estrella.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/hello/126/6367/400/estrella.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y muchos problemas se derivan a raíz de estos dibujos que proyectamos en nuestra cabeza sobre lo que es cada persona. El criterio que utilizamos para trazar las líneas es propia de cada persona, de la persona que se las traza en la misma cabeza, así que cabe la posibilidad de que cuando empezamos a tratar a esa persona tal y como el patrón de su dibujo requiere, todo empiece a fallar y nadie entienda por qué. Con un poco de suerte se descubrirá que lo que debía ser esto:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/hello/126/6367/400/espiral.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/hello/126/6367/400/espiral.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad era esto:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/hello/126/6367/400/flor.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/hello/126/6367/400/flor.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá el error no esté en equivocarse de línea, sino en creer que a una persona con un dibujo determinado hay que clasificarla de una forma concreta. Quizá salga más a cuenta admirar el dibujo y actuar por cómo le siente a uno mismo ese dibujo, y no esperar nada, y que cada uno sea como quiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú podrías ser esto... &lt;a href="http://www.impressionism.ru/images/Monet/lilies_clouds.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 496px; CURSOR: hand" height="352" alt="" src="http://www.impressionism.ru/images/Monet/lilies_clouds.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-114064624808323293?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/114064624808323293/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=114064624808323293' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114064624808323293'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114064624808323293'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/02/nubes.html' title='Nubes'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-114003988581198175</id><published>2006-02-15T21:50:00.000+01:00</published><updated>2006-02-15T23:27:39.173+01:00</updated><title type='text'>El mejor truco realizado por el Diablo fue convencer al mundo de que no existía</title><content type='html'>Miriam llevaba años pensando en someterse a una operación de cirugía estética. Quería aplanarse el vientre.&lt;br /&gt;Dani había soñado toda la vida en ser cirujano. Y con los tiempos que corrían Dani iba viendo que lo más rentable era estirarle las patas de gallo a las señoras, abombarles el culete y aplanarles la cintura.&lt;br /&gt;Miriam finalmente se decidió. Escogió la clínica y tras un estudio exahustivo y una concertación de cita, tuvo quirófano.&lt;br /&gt;Dani tuvo paciente. Ya había salido de la facultad y de los aprendizajes propios de un futuro cirujano y le tocaba operar. Por primera vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miriam estaba estirada en la camilla, después de haber contado 1...2...3... ...&lt;br /&gt;Dani estaba delante de Miriam, bajo los focos, apunto de aplanarle la cintura. No le temblaba la mano porque no le podía temblar. Pero si se lo hubiesen permitido, la mano habría intentado histéricamente desprenderse del brazo que la sujetaba.&lt;br /&gt;Dani cogió el bisturí, lo sostuvo en el aire y la punta del bisturí brilló bajo los focos blancos.&lt;br /&gt;Dani acercó el bisturí al cuerpo de Miriam. Cada vez más cerca. Dani sudaba. Cada vez más cerca...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y al primer contacto del bisturí con la piel de Miriam...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡pop!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miriam desapareció como una pompa de jabón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-114003988581198175?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/114003988581198175/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=114003988581198175' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114003988581198175'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/114003988581198175'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/02/el-mejor-truco-realizado-por-el-diablo.html' title='El mejor truco realizado por el Diablo fue convencer al mundo de que no existía'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-113943228107078360</id><published>2006-02-08T20:49:00.000+01:00</published><updated>2006-02-10T13:24:29.096+01:00</updated><title type='text'>No sé</title><content type='html'>"This will not be a funny book. I cannot tell jokes because I do not understand them. Here is a joke, as an example. It is one of Father's.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;His face was drawn but the curtains were real.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I know why this is meant to be funny. I asked. It is because &lt;em&gt;drawn&lt;/em&gt; has three meanings, and they are &lt;strong&gt;1)&lt;/strong&gt; drawn with a pencil, &lt;strong&gt;2)&lt;/strong&gt; exhausted, and &lt;strong&gt;3)&lt;/strong&gt; pulled across a window, and meaning &lt;strong&gt;1 &lt;/strong&gt;refers to both the face and the curtains, meaning &lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt; refers only to the face, and meaning &lt;strong&gt;3&lt;/strong&gt; refers only to the curtains.&lt;br /&gt;If I try to say the joke to myself, making the word mean the three different things at the same time, it is like hearing three different pieces of music at the same time which is uncomfortable and confusing and not nice like white noise. It is like three people trying to talk to you at the same time about different things.&lt;br /&gt;And that is why there are no jokes in this book."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;The curious incident of the dog in the night-time&lt;/em&gt;, Mark Haddon.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay formas verbales que uno no se plantea. Los verbos salen simplemente y simplemente se entienden. Sólo de vez en cuando alguien pregunta ¿cómo es el pasado de morir? Bueno, uno va al Xuriguera y comprueba que el pasado de morir es &lt;em&gt;morí&lt;/em&gt;. Suena extraño... ¡Claro que sueña extraño! ¿Quién ha dicho &lt;em&gt;yo morí&lt;/em&gt;? Pocas personas. Afortunadas, supongo.&lt;br /&gt;Un día iba por el barrio de Gràcia a no sé dónde y vi una lavandería. También vi algún que otro bar, una tienda de libros que se llama El passatge del llibre porque tiene una entrada en una calle y otra entrada en una plaza, y alguna tienda de ropa.&lt;br /&gt;Ese día me fui a dormir pronto. Supongo que al día siguiente tenía que madrugar, no lo recuerdo muy bien. Una vez metida en cama, me puse la crema de manos porque del frío se me empezabana cortar los nudillos. La refregué bien, me metí en la cama y me acurruqué. Normalmente antes de dormir repienso más o menos lo que ha pasado ese día. Lo hago de una manera inconsciente. No soy como esas personas que por practicar agilidad mental repasan todo lo que han hecho en el día o todo lo que van a tener que hacer. Yo lo hago a posteriori, porque me viene a la cabeza. Creo que cuanto más me voy durmiendo más voy mezclando ese repaso diario con cosas que no han pasado pero que podrían haber pasado, o cosas que yo quisiera que pasaran. Suelo inventarme, sobretodo, diálogos. Esa noche, cuando ya estaba en la fase de invención de diálogos, una luz se apagó fuera, en la calle. No lo noté porque antes me hubiera dado cuenta de que en la calle había una luz encendida, sino porque, de pronto, noté menos luz. Me giré, aparté la cortina, y vi que la farola de delante de casa se había apagado. Miré la hora. Eran las once y media pasadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de un tiempo fui con una amiga a los cines Verdi a ver Mi vida sin mí. No sé por qué la fui a ver. Supongo que antes de verla no sabía que me iba a gustar tanto. Después de haber pasado el tiempo, hay dos recuerdos sobre la peli que tengo más vivos que los demás. Uno es una canción que escuchan la protagonista y uno de los protagonistas en el coche de él. Él le explica que la que canta es una anciana de ochentaypico años. Y uno se sorprende (la prota también se sorprende) porque la voz que se escucha es la que uno se imagina que tendría una buena chica de dieciséis años (me gusta escribir dieciséis en letras. Por el acento. Como eso de que &lt;em&gt;esdrújula&lt;/em&gt; sea esdrújula) . El otro recuerdo vivo que tengo es la escena en que uno de los protas (precisamente el del coche) se enamora de ella mientras ella duerme. Y eso pasa en una lavandería. Aquella noche me fui a dormir tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ir a los sitios a veces cojo el autobús o a veces cojo el metro. Eso de que el metro es el transporte más rápido es mentira. Sería verdad si la rapidez se midiese según el tiempo, pero el tiempo pasa en función de la cantidad de cosas que haga uno (y en el metro no se hace nada). Así que el metro no es el transporte más rápido. Lo es el autobús. Por eso me gusta más el autobús. (aunque cuando de verdad tengo que llegar pronto a los sitios coja el metro). El autobús que suelo coger pasa por al lado de un parque. Y cuando más me gusta cogerlo es por las mañanas, porque al pasar por el parque veo a los señores jubilados hablando como hablan los jubilados. De hecho no es eso lo que me gusta ver. Lo que me gusta es la hilera de jaulas individuales y pequeñas de canarios que hay delante de ellos. Así que los señores jubilados salen por la mañana de sus casas con sus canarios al parque para que estos aprendan de los otros canarios y canten cada vez mejor. Mientras los canarios aprenden, ellos conversan como jubilados y el sol de la mañana en invierno, que es el de más agradecer, les entibia la cara.&lt;br /&gt;Ese día, al volver a casa, me dio por buscar la banda sonora de Mi vida sin mí, y encontré las dos canciones que buscaba. Una era la que la prota le canta al marido cuando él le pide que le cante (&lt;em&gt;God only knows&lt;/em&gt;, de los Beach Boys) y la otra es la de la señora octogenaria. Se titula &lt;em&gt;Try your wings&lt;/em&gt;. Me bajé las dos canciones, y me las aprendí.&lt;br /&gt;A la noche, echada en la cama y bien tapada con el hedredón, después de haberme puesto la crema de manos y en plena fase de invención de diálogos, noté cómo el resplandor que venía de la calle disminuía. ¿Qué ha pasado?, pensé. Estaba a punto de apartar la cortina cuando me acordé. Eran las once y media pasadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los días posteriores me pasó lo que me suele pasar siempre que me da por aprenderme una canción, y es que me da por cantarla todo el rato, aunque no entera. Sólo repito algunas frases sin quererlo. Me vienen. Y eso es todo. La frase que me venía de &lt;em&gt;Try your wings&lt;/em&gt; todo el tiempo decía &lt;em&gt;even the tiniest blue bird... has to leave its nest to fly...&lt;/em&gt; Me imaginava a un pájaro azul y pequeñito. Pequeñito, no diminuto. La palabra es &lt;em&gt;tiniest&lt;/em&gt;; ni más, ni menos. Y me gustaba cómo suena &lt;em&gt;its&lt;/em&gt;. Normalmente no aparecen determinantes posesivos en las canciones, cuando se trata de un animal.&lt;br /&gt;Así que supongo que en plena asociación lingüística me dio por preguntarme cómo es el presente de indicativo del verbo saber. Obvio: &lt;em&gt;yo sé&lt;/em&gt;. No, no, pero yo no me refiero al saber de tener conocimiento. Si un día te metes en el mar y al salir te pinchas un dedo con la aguja con la que está cosiendo tu madre (¿coser en la playa? Alguien habrá que cosa en la playa, digo yo), y te chupas el dedo, notarás que tienes sabor a sal. Ésa es mi pregunta. ¿Cómo se dice eso? Ahí estaba el bueno de Xuriguera esperando siempre paciente. La respuesta, concluí, era obvia, igual que antes. El presente del verbo indicativo del verbo saber es &lt;em&gt;sé&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;Sé a sal&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día tuve que renovarme el DNI, o hacerme el pasaporte, o alguna cosa que tuviera que hacer en una comisaría. Fui a la de Gràcia. Y al atravesar el barrio, vi la lavandería que había visto el primer día. Una lavandería. Sonreí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día que mis padres se marcharon de vacaciones yo llegué a casa cuando ellos ya se habían ido. Entré en mi habitación y al ir a cerrar la ventana de mi cuarto me encontré, en la repisa, una jaula individual y pequeña, con un canario dentro. Enseguida llamé a mi madre y le pregunté por el nuevo huésped de la casa, y me contó que lo había encontrado en la calle. Como a mí me tocaba quedarme solita mientras ellos estaban de vacaciones, apareció el canario cual enviado del Señor para no dejarme sola. El resto del día estuve mirando al pájaro, haciéndome a él, pensando su nombre. Le puse Eulalia, porque a mi padre le habían dicho que era hembra. Pero cuando empezó a cantar como un descosido le llamé Alberto.&lt;br /&gt;A la noche, después de haberme metido en la cama, noté cómo una luz se apagaba en la calle. Acurrucada, sonreí... Las once y media.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente fui al centro porque quería comprarle una jaula más grande al pájaro. Dicen que si están en una jaula pequeña cantan más. Pero a mí eso de cantar más porque estás en una jaula más pequeña me parece más un grito de socorro que otra cosa. Que cante Alberto lo que quiera.&lt;br /&gt;Para ir al centro cogí el autobús (claro, no tenía prisa), y pasamos por delante del parque en el que los jubilados ponen a aprender a cantar a sus canarios. Sonreí.&lt;br /&gt;En el autobús iba leyendo un libro: El curioso incidente del perro a media noche. Al principio del libro, el narrador dice: "La palabra &lt;em&gt;metáfora&lt;/em&gt; significa llevar algo de un sitio a otro, y viene de las palabras griegas... ...y es cuando describes algo usando una palabra para algo que no es eso. Esto significa que la palabra &lt;em&gt;metáfora&lt;/em&gt; es una metáfora." ¡Y además es esdrújula!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;...even the tiniest blue bird...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la tienda de animales me acompañó una amiga, y una vez en la tienda pedí jaula y pedí nido. La jaula era grande, blanca y verde. El nido era... azul. Sonreí.&lt;br /&gt;Al salir de la tienda de animales mi amiga y yo fuimos a dar una vuelta. Pasamos por una tienda de chucherías y como hacía mucho que no comíamos chucherías nos dio por entrar. Compramos un chupachups cada una, les quitamos el envoltorio y empezamos a comerlos. A la marrana de mi amiga le dio por empezar a hacer broma. De todos es sabido lo pegajoso que lo deja todo el chupachups excepto el interior de la boca de uno, así que me amenazaba sin descanso con el temido chupachups. Finalmente su chupachups acabó en mi mejilla y, para rematar la broma, porque en el fondo realmente no quería mancharme, me lamió la mejilla mientras nos rompíamos de risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabes a naranja-, me dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo sé.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-113943228107078360?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/113943228107078360/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=113943228107078360' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/113943228107078360'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/113943228107078360'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/02/no-s.html' title='No sé'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-113883487686575253</id><published>2006-02-01T23:27:00.000+01:00</published><updated>2006-02-04T16:17:34.490+01:00</updated><title type='text'>Por ti</title><content type='html'>Recuerdo que una vez te hablé de una cajita. Y no soy capaz de recordar nada más. Lo intento, araño, pero sólo proyecto en la cabeza la imagen de una cajita a medio abrir, y una luz saliendo de ella. Creo que era algo así como que si pudiera guardaría una estrella para ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al agacharse, Camille pudo ver el día y la hora que marcaba en el papel. No sabía por qué se había agachado, podría haber sido cualquier cosa, pero le llamó la atención ver, tirado en el suelo, un ticket de la misma forma y colores que suelen tener las entradas de teatro. Y por eso se agachó. Las letras más grandes eran las que decían el nombre de la obra de teatro en cuestión -un musical bien conocido en la ciudad representado por una renombrada compañía; lamentablemente, parecía que el mayor reclamo del reparto era una muchacha que había salido de un programa de televisión-, las letras más pequeñas rezaban el día y la hora en que debería haberse visto la obra. El día y la hora en que debería haberse visto la obra... Si no fuera porque, teniendo en cuenta el día y la hora que estaban escritos en el papel, esa obra iba a empezar en veinte minutos. Camille se aseguró de que efectivamente el día que marcaba el ticket era ése mismo, así que se planteó ir al teatro. Miró el reloj. Mierda. Ya no llegaba. Qué lástima, tuvo la suerte de encontrarse la entrada de una obra de teatro y no podía llegar a tiempo. Así que le dio otra vuelta a la bufanda alrededor de su cuello y salió a la calle, con la entrada en la mano.&lt;br /&gt;En las escaleras mecánicas dejó de lamentarse por no llegar al teatro y emepezó a preguntarse cómo había llegado la entrada hasta allí. Se volvió a asegurar de que la entrada no estaba rasgada. No, no estaba rasgada y era para ése mismo día.&lt;br /&gt;Pensó que a alguien se le habría caído, pero ¿dónde debe de estar una entrada para que se le caiga a alguien en el metro? ¿En un bolsillo? No, esa entrada estaba perfecta, ni doblada ni con la más mínima arruga. Ni siquiera tenía las esquinas levantadas. Hay personas a las que siempre ha asombrado esa capacidad para no levantar las esquinas de los papeles. Quizá estaba sirviendo de punto de libro y, al sacar la cartera para sacar el billete de metro, aparto para aquí, aparto para allá, podría haberse escurrido la entrada. Uff, demasiado complicado. Bueno, cosas más raras se han visto.&lt;br /&gt;Bueno. Y... ¿y si la habían tirado? Podría ser que el propietario de la entrada al final no pudiera ir y la hubiese tirado al suelo. Pero una persona que tira una entrada de teatro al suelo lo debe de hacer con rabia, pues si al final no puede ir al teatro y no le da rabia, intenta sacarle el mayor partido a esa entrada. Así que la entrada fue tirada al suelo con rabia.&lt;br /&gt;Echada a perder.&lt;br /&gt;¿Por qué? Quizá al propietario le acababan de dar una mala noticia, y tuvo que deshacer sus planes. Al entrar en el metro, se dio cuenta de que llevaba encima la entrada, y cuando se dio cuenta de que no podría ir, la tiró al suelo con rabia. O quizás estaba triste, y en un abandono a su propia miseria arrojó su felicidad al suelo, para que los demás la pisaran.&lt;br /&gt;¿Qué habría sido?&lt;br /&gt;De todos los días en que uno puede encontrarse en el suelo una entrada de teatro, de todas las horas en que uno puede encontrarse una entrada de teatro, Camille tuvo que encontrarse esa entrada de teatro, útil, el día de la obra y veinte minutos antes. Y detrás de esa entrada había una historia.&lt;br /&gt;Al dejar las escaleras mecánicas, el viento le dio en la cara y, guardándose la entrada en el bolsillo, volvió a asombrarse del mundo en que vivía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D. ¿Y de todo esto qué pensarán Gertrudis y Camino? (uy, Camino. No lo habría dicho nunca. Sí, querida.) No lo sabían. Estaría bien preguntárselo a Miguel y Alfonso cuando fueran a la sierra con los mantecados, pensaron.&lt;br /&gt;Y no pensar que todo es tan terrible, porque no lo veo, no lo veo, no lo veo, es una mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;Enormemente terrible, querida. Como un efebo de Caravaggio, por los siglos de los siglos.&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;IPWT. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-113883487686575253?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/113883487686575253/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=113883487686575253' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/113883487686575253'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/113883487686575253'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/02/por-ti.html' title='Por ti'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-113821094046481247</id><published>2006-01-25T18:41:00.000+01:00</published><updated>2006-01-25T18:42:20.476+01:00</updated><title type='text'>Veo un árbol precioso</title><content type='html'>Veo un árbol precioso, un almendro acabado de florecer en medio de una vasta planicie de tierra yerma de la que no se ven los límites, pues una niebla gris y fría flota amenazante.&lt;br /&gt;            Veo cómo un almendro crece de la nada.&lt;br /&gt;            Y veo cómo acaba muriendo. Acabo viendo los vestigios de algo que fue. Veo un tronco que intenta retorcerse y cuatro ramas que gimen y aúllan gritos de socorro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo cómo renace la hierba y el verde todo lo puebla, excepto un rodal de tierra yerma que señala el tapón del vacío.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-113821094046481247?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/113821094046481247/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=113821094046481247' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/113821094046481247'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/113821094046481247'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/01/veo-un-rbol-precioso.html' title='Veo un árbol precioso'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-113759858777797540</id><published>2006-01-18T16:35:00.000+01:00</published><updated>2006-01-18T16:36:27.793+01:00</updated><title type='text'>Viaje en autocar</title><content type='html'>Una vez cogí un autocar para cruzar un país por el medio. Llegué pronto y me senté en mi sitio. Al cabo de unos minutos se llenó el autocar. Detrás de mí se habían sentado un señor y una señora. El autocar arrancó. Salimos al anochecer. Cuando uno va por ciudad no puede disfrutar del viaje; sólo empieza a disfrutarlo cuando las luces y los ruidos se van quedando atrás y uno se queda sumido en la oscuridad del autocar, la carretera y la noche. Si hay suerte, los campos son largos, el cielo empieza en la izquierda de uno y acaba en la derecha, o viceversa, y no hay nada que le interrumpa; le acompañan las estrellas, que permanecen siempre fieles, y se van moviendo porque si no se aburren.&lt;br /&gt;            Al amanecer, vigilé atento cómo el sol salía y se elevaba. En el cielo de la mañana había un manto de nubes que difuminaban la luz del sol de tonos anaranjados. Y la luz dibujaba caminos sobre las nubes igual que cuatro dedos de la mano dejan un rastro de camino sobre tiza movida.&lt;br /&gt;            Miré a través de la montaña un valle, y a través de él, a lo lejos, un tren serpenteaba, tan largo como la ventana.&lt;br /&gt;            Entonces giré la cabeza, y por la rendija que quedaba entre los dos asientos, vi las manos entrelazadas del hombre y la mujer que se sentaban detrás de mí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-113759858777797540?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/113759858777797540/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=113759858777797540' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/113759858777797540'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/113759858777797540'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/01/viaje-en-autocar.html' title='Viaje en autocar'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-113699537966337009</id><published>2006-01-11T17:02:00.000+01:00</published><updated>2006-01-11T17:02:59.673+01:00</updated><title type='text'>Los panes</title><content type='html'>Podría volver a encontrarme al Chico del Pan en el metro dentro de poco. Podría encontrármelo en la calle, en el transbordo temporal que hay en Sagrera, por la calle, yo hacia la línea roja y él hacia la azul, o viceversa. Y lo de que pudiera llevar el pan lo dejo a su elección.&lt;br /&gt;Yo lo vería venir de lejos, preguntándome si podría ser él o no, y cuando estuviese a mi altura, ya convencida, le diría: “Perdona, yo te vi una vez en el metro, ¿verdad?”. Y él pensaría que no. Yo le explicaría: “Te vi en Sagrera. Viniste con una pequeña revista doblada y dos barras de pan bajo el brazo. Te sentaste en el mismo banco que yo, pero en la otra esquina y en el lado opuesto, por lo que pensé que cogerías el metro en la otra dirección.&lt;br /&gt;Cuando llegó mi metro miré hacia tu lado para ver si subías, y resulta que diste la vuelta al banco y subiste por mi lado. Tú entraste por una puerta y yo por la contigua. Me puse de manera que mirara hacia ti, de pie; pero tú te sentaste de espaldas a mí. Creo que llevabas una capucha, y yo te miraba el remolino que tienes descentrado en el cogote.&lt;br /&gt;En una estación subió gente, y les pedí que no se pusieran enfrente de mí, o si no ya no podría verte. Yo seguía leyendo, como si ya estuviera acostumbrada a estar en silencio contigo.&lt;br /&gt;Al fin te levantaste. Te miré, me miraste. Bajé la vista, leí. Se abrieron las puertas del metro. Y, porque te ibas, te miré. Bajando del metro. Tan rápido que se me hace eterno. Tenías la cabeza medio gacha, medio ladeada, y casi de reojo, como si ni sí ni no, me miraste a los ojos, y entonces fue más a propósito. Te fuiste. Me giré por si te veía. Y al cabo de dos minutos hasta me imaginé que habías vuelto a subir al vagón, por una puerta a mis espaldas, para ver si me giraba para verte, y me habías visto girarme. Pero no me viste porque no estabas. Y me fui.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Claro que no le explicaría todo esto, le diría lo del pan y le contaría: “me llamó mucho la atención verte con dos barras de pan en el metro a las 12 de la noche. Y aún me sorprendió más que bajaras en Marina”. Yo le preguntaría: “¿de verdad ibas a Marina?” Y él me contestaría seguramente que vive por allí, quizá que luego iba a salir de marcha, pero pasó por casa para dejar los panes. Quizá me daría pie a hacerle algún comentario más. O quizá no. Entonces le diría: “¿Cómo te llamas?” Y él me contestaría. Entonces yo le diría: “Encantada de conocerte”. Le miraría un poco más a los ojos y entonces le daría un beso en su mejilla izquierda. Le sonreiría y le diría casi sin mirarle, prácticamente yéndome que te vaya bonito. Y con un poco de suerte, él hablaría.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            Así que habrá que ir con los ojos abiertos por la calle. Aunque lo más seguro es que lo encontraré dentro de mucho tiempo, cuando ya no me acuerde de él.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-113699537966337009?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/113699537966337009/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=113699537966337009' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/113699537966337009'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/113699537966337009'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/01/los-panes.html' title='Los panes'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-113641494305181833</id><published>2006-01-04T23:39:00.000+01:00</published><updated>2006-01-04T23:49:03.063+01:00</updated><title type='text'>¿Quién eres tú? ¿Quién soy yo?</title><content type='html'>Llegado el momento no supe cómo reaccionar. Cientos de veces había pensado cómo iba a ser ese instante, había hecho una lista con todas las respuestas posibles, había descartado las más absurdas y había apuntado como mejores aquellas que resolvían la situación de modo que yo saliera, por un lado o por otro, por un motivo o por otro, especialmente airoso.&lt;br /&gt;            Y como todas las ocasiones en que se nos presenta una situación en la que hemos estado pensando cientos de veces, cuando por fin la tuve delante, no supe reaccionar. El cerebro se me quedó colapsado, sabía positivamente que si no contestaba con aquello que tenía pensado me estaría arrepintiendo por mi torpeza para el resto de mis días, pero no era capaz de invocar ninguna de aquellas ideas.&lt;br /&gt;            Demasiadas expectativas.&lt;br /&gt;            No es fácil encontrarse con uno mismo. Mucha gente me había contado cómo era la experiencia, los que la habían vivido; muchos otros pasaban por aquí y podían no encontrarse, o encontrarse y ni siquiera darse cuenta.&lt;br /&gt;Por lo visto te sorprendían un día cualquiera. Tú te despertabas como cada día, sin ni siquiera pensar que te despertabas como cada día, precisamente porque era un día cualquiera, cualquiera como cualquier otro. Te preparabas o no, eso ya depende de cada cual, para afrontar el nuevo día y por pura rutina te encontrabas haciendo lo que debías aquel día. No le dabas importancia al desayuno, Este será el último desayuno antes de encontrarme, -yo no se la di-; no le dabas importancia a la ducha, a mirar qué día hacía, a ojear el periódico, a mirar la señora maruja con voz de cotilla cómo escucha la conversación del vecino... no le dabas importancia porque no eras consciente de que estuvieras viviendo nada especial; no sabías entonces que te fuera a cambiar la vida y por eso olvidabas lo que acababas de hacer porque no tenía ninguna relevancia (¿cogiste las llaves de casa? Las debí de coger, porque luego pude entrar.).&lt;br /&gt;            A medida que iba pasando el día no te preguntabas si iba a ocurrir nada diferente. No esperabas que ocurriera, así que no te lo planteabas. Entraste en aquel bar para darte un capricho después de haber estado trabajando. Te tomaste un café con leche mientras navegabas por mundos proyectados sobre las paredes y el techo del bar. No te acordarás, porque no eras consciente de por qué deberías acordarte, pero de hecho te imaginaste yendo a la India a amaestrar tigres de Bengala y volviendo entre sorbo y sorbo de café. Te diría que hasta sonreíste, pero no te acuerdas del motivo porque cuando vino el camarero a traerte la cuenta te sacó de ese absurdo intento de ensoñación aventurera.&lt;br /&gt;Y cuando me levanté para pagar en la caja y puse bien en su sitio la silla, estaba pensando en las monedas que llevaba en el bolsillo. ¿En qué bolsillo? En el izquierdo. Mientras iba hacia la caja y metía la mano en el bolsillo izquierdo pensaba en la propina que debería dejar, en si debería dejar propina. Pensé “que las monedas estén de mi parte”, no me apetecía dejar propina. Me paré delante de la caja, pregunté cuánto era mientras contaba las monedas y pensé: ...&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;Me acuerdo de todo lo que hice previamente a ese momento. La silla, la cuenta, las monedas, el bolsillo, las monedas, la propina. Todo, porque justo entonces fue el momento. Cuando levanté la cabeza para darle las monedas al camarero, me vi.&lt;br /&gt;            Me viste.&lt;br /&gt;            Te vi.&lt;br /&gt;            Te viste.&lt;br /&gt;            Me vi. Por fin me había encontrado. Así tenía que ser. Sin esperarlo, sin premeditarlo, sin más. Me encontré y sólo me pude decir:&lt;br /&gt;            ¿Me invitas?&lt;br /&gt;Sí, claro, pago yo.&lt;br /&gt;            De pronto alguien me cogió por el brazo y me sacó del bar. Yo estaba aturdido, pensando en... mí. Al cabo de un rato, que debió de ser poco pero a mí me pareció mucho, me di cuenta de que quien me había sacado del bar con tanta ansia era un antiguo colega, pero inmerso en mi propio encuentro no había sido capaz de hacerme a la situación  del colega empujándome hacia fuera del bar. Después de darme un poco el coñazo –entendamos la situación- se largó y yo le dije que me había dejado no sé qué en el bar, y que tenía que volver a entrar.&lt;br /&gt;            Allí, en la caja, estabas tú.&lt;br /&gt;            Estaba yo.&lt;br /&gt;            Bueno, en la caja me encontré. Me vi como nunca me había visto. Cuando uno se mira al espejo, se preocupa de tener bien el pelo o de recordarse a sí mismo el aspecto deplorable que tiene, pero mirarse uno mismo a los ojos resulta un ejercicio de narcisismo tan revelador como desconcertante.&lt;br /&gt;            Y allí estabas. Tantas veces como lo habías pensado y no supiste qué decir. ¿Cómo empiezas una conversación contigo mismo? ¿Qué te puedes contar que no sepas? ¿Dónde había estado tu otra parte?&lt;br /&gt;            Así que dije lo último que pensé antes de verme:&lt;br /&gt;            ¿Serías capaz de chuparte el codo?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-113641494305181833?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/113641494305181833/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=113641494305181833' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/113641494305181833'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/113641494305181833'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2006/01/quin-eres-t-quin-soy-yo.html' title='¿Quién eres tú? ¿Quién soy yo?'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-113573136992327454</id><published>2005-12-28T01:52:00.001+01:00</published><updated>2008-07-24T12:17:33.307+02:00</updated><title type='text'>La Virgen del Monte</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;“Que lo crea o no, me importa bien poco.” Mi bisabuela se lo narró a mi abuela; mi abuela me lo ha referido a mí, “y yo te lo cuento ahora, siquiera no más que por pasar el rato.”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche los sacos de aceite y harina parecían pesar más incluso que otras noches. Cargadas como burras, venían Mamá Pura y Tía Purifica desde San Martiño dirigiéndose hacia las dunas, por los caminos rodeados de espesos y oscuros árboles, que con sus brazos intentaban asustarlas.&lt;br /&gt;Las cómodas estraperlistas simplemente supervisaban que Mamá Pura y Tía Purifica hicieran lo que les pertocaba. Eran tiempos de guerra y, muy a pesar suyo, el estraperlo era el único modo de poder seguir adelante. Por eso les tocaba ir muchas noches, normalmente interminables, desde San Martiño hasta la Puebla del Caramiñal, donde, al fin, descansaban.&lt;br /&gt;Quizás fue el hecho de que aquella precisa noche fuera 24 de Junio lo que despertó en Mamá Pura una inquietud extrañamente inusitada en su interior. Era muy tarde; tanto, que ya no se veían siquiera las brujas que antes habían volado por entre los pliegues del cielo infinitamente cegante. Faltaría poco para que un sol, probablemente tan soñoliento por el desmadre de la noche, extendiese sus rayos sobre la colcha del mundo.&lt;br /&gt;Aun así, una noche tan oscura parecía realmente no querer dejar de abrazar a los pocos que entonces rondaban cerca de sus casas.&lt;br /&gt;De pronto, Mamá Pura se dio cuenta de que los únicos pasos que oía eran los suyos propios, y no se percataba del ruido producido por los otros ocho pues que le acompañaban.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Los pasos&lt;br /&gt;que rezan,&lt;br /&gt;aviesos,&lt;br /&gt;dormidos,&lt;br /&gt;murmuran&lt;br /&gt;canciones&lt;br /&gt;por todo el lugar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Mamá Pura apenas podía soportar el insaciable dolor de la sábana que utilizaba para llevar su cesto sobre sus hombros. Un repicante insistir se clavaba en su espalda y ya no estaba segura de si era un dolor que acabaría yéndose o el estado normal de sus miembros.&lt;br /&gt;En el camino se hizo más pendiente, lo que quería decir que pronto llegarían por la derecha del camino de la bifurcación hacia la Curota. Es conocida precisamente esa bifurcación porque viniendo de la Puebla se ve enfrente la Santita de Moldes, a mano izquierda el camino hacia la Curota, y a mano derecha el camino hacia San Martiño, que era por donde venían nuestras errantes almas nocturnas.&lt;br /&gt;A medida que se iban acercando hacia la bifurcación, a Mamá Pura le pareció distinguir una serie de lucecitas alrededor de la Virgen, pero bajó la cabeza y se conformó pensando que sería el reflejo de la Luna o su propio cansancio.&lt;br /&gt;Casi se le cayó la cesta, el alma y todo lo que podía contener cuando pudo distinguir, ya claramente, unas figuritas que parecían danzar dando vueltas a la imagen de la Virgen, elevada por una cruz.&lt;br /&gt;Mamá Pura no osaba imaginar qué podían ser esos duendecillos que revoloteaban emitiendo una luz amarillenta y verdosa, luminiscente.&lt;br /&gt;Enseguida alertó a Tía Purifica para que los mirase, para que Mamá Pura tuviese al menos la seguridad en una noche tan imprevisible de percibir algo en común.&lt;br /&gt;Tía Purifica miró atenta, miró con sus cinco sentidos y apenas sí pudo distinguir en la oscuridad de la noche dónde se encontraba la Santa. Mamá Pura insistió: “Mira, es allí. ¿No las ves? Son... bailarinas.” Así las llamaba ella: eran mágicas bailarinas que bailaban alrededor de la Virgen y que, más adelante, se acercaron hasta Mamá Pura para gratificarla con sus bailes.&lt;br /&gt;Mamá Pura no se podía contener; tal era el pánico que rebosaba de sí misma. Las demás le decían que intentase tranquilizarse, que cerrara los ojos y que no se anduviera con tonterías porque había que darse prisa. Con todas sus fuerzas lo intentó Mamá Pura, con todas sus fuerzas se restregaba los ojos para apartar de su mente esos seres tan maravillosos. El problema era que esos seres no eran de su mente, sino que su mente era de esos seres; no se los inventaba, ella los veía. Algo por lo que, años después lo supo de boca de un inquieto buscador, fue muy privilegiada.&lt;br /&gt;Al ver que Mamá Pura no se quitaba de la cabeza eso que se había inventado de unos duendecillos, menuda alucinación, las demás prefirieron seguirle el juego y escucharla para saciar mínimamente su miedo.&lt;br /&gt;Al ver que las demás no se daban cuenta de lo que volaba por allí, Mamá Pura intentó autosugestionarse e intentar apreciar, por poco que su miedo se lo permitiera, la danza de las Bailarinas.&lt;br /&gt;Los duendecillos se fueron acercando a Mamá Pura, hasta acabar danzando a su alrededor como antes lo habían hecho con la Virgen.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Bailaron risueñas y llenas de magia,&lt;br /&gt;cantaron saltando por mil y un lugar.&lt;br /&gt;La noche infinita de pronto se torna&lt;br /&gt;amarillos colores de sueño ancestral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Durante todo el camino, desde la bifurcación hasta la entrada en la Puebla del Caramiñal, las Bailarinas siguieron y jugaron por el aire con Mamá Pura.&lt;br /&gt;La oscuridad hacía intentos fallidos de marcharse por el oeste, pero al Sol aún no le apetecía salir.&lt;br /&gt;Llegaron al camino de la Puebla; siempre cuesta abajo; siempre acompañadas.&lt;br /&gt;Al lado del camino ya se veía el cementerio de la Puebla, pero Mamá Pura sólo sentía una embriaguez alucinógena causada por unos seres extraordinarios.&lt;br /&gt;Siguieron bajando por el camino y, de pronto, Mamá Pura se dio cuenta de que las Bailarinas parecían hacer tímidas intentonas por alejarse de ella. Poco a poco, sin apenas nadie notarlo, se fueron alejando de Mamá Pura. Ella, que las seguía con la mirada, vio cómo se iban acercando hasta el cementerio, donde parecían verse mover unos fuegos fatuos pequeños y blancos, traslúcidos, si así cabe llamarlo. Su repetitivo vaivén, imitando pequeñas llamitas de fuego, inspiraban otra danza igual de misteriosa y secreta.&lt;br /&gt;Las Bailarinas estuvieron danzando alrededor del fuego.&lt;br /&gt;El Sol empezaba a empujar, impertinente, la noche.&lt;br /&gt;Las Bailarinas parecían acercarse al fuego, aunque enseguida se alejaban, como si no pudiesen tocarlo.&lt;br /&gt;Un tímido aunque fierme rayo de sol quiso bañar la colcha del mundo.&lt;br /&gt;Las Bailarinas se acercaron al fuego hasta que ya no se distinguía uno de otros.&lt;br /&gt;El rayo de sol, entonces ya más poderoso, penetró en el fuego e, instantáneamente, después de una explosión de luz, el cementerio quedó bañado por la oscuridad anterior y la sordidez característica.&lt;br /&gt;“¿No lo habéis visto?”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;La noche está cantando&lt;br /&gt;en un callejón negro.&lt;br /&gt;Van las brujas a dormir&lt;br /&gt;en el techo del infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ve al fondo un cuadro oscuro&lt;br /&gt;de pasos dormidos y aviesos&lt;br /&gt;y póstumos chirridos muertos&lt;br /&gt;de una noche de San Juan.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;98/99&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-113573136992327454?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/113573136992327454/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=113573136992327454' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/113573136992327454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/113573136992327454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2005/12/la-virgen-del-monte.html' title='La Virgen del Monte'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20070081.post-113518323789511694</id><published>2005-12-21T17:35:00.000+01:00</published><updated>2005-12-21T17:40:37.913+01:00</updated><title type='text'>Para Elisa</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;                Las notas de un piano me anuncian la llegada del Otoño. Sonidos acompasados armonizados en la melodía me recuerdan a las hojas de los árboles, que saben cómo y cuándo deben caer. Así en Septiembre vivo, siento y escucho las notas de una canción otoñal en un paisaje de tonos marrones y naranjas. Y vivo mi nacer y el renacimiento de una canción y un fenómeno, que saben sin querer su comienzo, el ritmo y los altibajos que deben sufrir, que se repiten sucesivamente año tras año marcando un período que ha pasado o ha de pasar. Por eso, nacido un día cualquiera de Septiembre, recuerdo, desde que tengo conciencia, la llegada amable y empujona del Otoño, haciendo que me sienta una nota más entre las otras de la melodía.&lt;br /&gt;                La primera vez que escuché esa canción tenía seis años. Era el día de mi cumpleaños y había salido a la calle con los otros niños que había invitado a mi fiesta. Nos empujábamos, nos perseguíamos y siempre acabábamos tirados sobre los montones de hojas marrones o naranjas caídas, bajo los árboles.                &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;               Después de una persecución tras mi mejor amigo acabé rendido y tuve que tirarme sobre las hojas para descansar, sin pensar que luego mi madre me tiraría de las orejas por haberme ensuciado de tal manera, y luego me metería en el baño a disgusto. Pues allí, con los brazos bien extendidos, sobre las hojas secas y su crujir y bajo la cúpula que montaban sobre mí los brazos esqueléticos de los árboles, mirando al cielo, a esa hora de colores pastel, sintiéndome libre como nunca me sentía, escuché una melodía en mi cabeza que nunca antes había oído. Noté una sensación nueva y me sentí extrañamente protegido. Me quedé tendido sobre las hojas un buen rato escuchando la melodía, totalmente ajeno a lo que ocurría a mi alrededor. Estaba como hipnotizado. Cuando se repitió la melodía me incorporé para saber de dónde provenía esa música. En la calle no había más que una docena de amigos míos corriendo de un lado a otro. La canción seguía en mi cabeza. Me quedé quieto, mirando a nada, para ver si así podría concentrarme y saber de dónde provenía eso que tanto me había impresionado. Como si la misma música que escuchaba me empujase la cara, giré la cabeza hacia la izquierda y justo en esa dirección vi ante mí, al otro lado de la calle, tras una ventana, un piano que era tocado por unas manos delicadas y femeninas; pero una cortina beige floreada no me dejaba ver de quién eran esas manos. Aún no sé bien el porqué pero, aunque quería saber quién estaba tocando ese piano, no me sentí capaz de moverme un paso hacia la izquierda para verla. Seguía hipnotizado. Entonces vino mi mejor amigo y me dio un empujón que me hizo caer al suelo. Acto seguido empecé a perseguirle para vengarme, olvidándome por completo de la melodía que salía de aquel piano tocado por aquella mujer. No volví a acordarme de lo que pasó ese día.&lt;br /&gt;                Al año siguiente, en mi séptimo cumpleaños, se repitió la historia. La persecución entre hojas con mis amigos y, al final, la hipnosis causada por el sonido de un piano tras las cortinas de una casa de mi misma calle. Pero seguía olvidándome instantáneamente.&lt;br /&gt;                Cuando cumplí ocho años pasó lo mismo. Pero en esta ocasión, en vez de olvidarme durante un año, me acordé, y al día siguiente salí a la calle por la tarde y me senté delante de casa hasta la hora de cenar, sin ningún resultado, claro. Así hice toda una semana, hasta que me cansé o se me olvidó.&lt;br /&gt;                Siempre ocurría lo mismo. El día de mi cumpleaños una melodía atravesaba la calle y se metía en mi cabeza. Yo quedaba hipnotizado, luego me olvidaba y no volvía a escuchar más ese piano. Todo un año de silencio y olvido y el día de mi cumpleaños volvía a sonar la música.&lt;br /&gt;                En mi octavo cumpleaños le pregunté a mi madre quién vivía en aquella casa, pero cuando me iba a contestar se calló y me dijo que se había olvidado, sin más. Entonces no me olvidé. Me preguntaba quién era esa mujer y qué tenía, que tocaba el piano una sola vez al año –o eso creía yo-, me acordaba de ella y la olvidaba del todo hasta la próxima vez que la escuchaba.&lt;br /&gt;                Cuanto más crecía, más ansioso esperaba el día de mi cumpleaños para escuchar aquella melodía que me cautivaba entre los juegos de la infancia.&lt;br /&gt;                Cuando los juegos de la infancia pasaron a los paseos con “la amiga”, la curiosidad me picaba más y más, pero al pasar por aquella casa que yo ya respetaba como un santuario, las cortinas sólo me dejaban entrever sombras y un piano vacío. Entonces, apoyado en la repisa de la ventana, me preguntaba que qué estaba haciendo y tenía la sensación de cometer una mala travesura. Y me iba.&lt;br /&gt;                Yo seguía cumpliendo años esperando que aquella mujer tocara para mí. Pero llegó la hora de marcharse de casa. Tuve que irme a la ciudad para buscarme un trabajo con que ganarme la vida. Conseguí un buen trabajo y pronto me concedieron un buen puesto. Iba a cenas importantes trajeado con smoking y personas elegantes, refinadas e importantes me respetaban.&lt;br /&gt;                La fiesta más importante a la que tuve que ir se celebraba en la casa de un hombre de prestigio, la cual tenía un amplio comedor que parecía de oro con un gran piano de cola en el centro, bajo una gran lámpara colgante. Sin darme cuenta, mientras hablaba con una mujer encantadora, me quedé callado dejándola con la palabra en la boca. ¡Estaba escuchando la canción que años antes me había hipnotizado! Le pedí disculpas a aquella mujer y me puse a escuchar las notas que componían mi melodía. El anfitrión había querido lucirse ante sus invitados tocando una de sus piezas favoritas. Pero no era la misma melodía. A pesar de la dulzura de la canción, ésta parecía más dura y fría que la que había escuchado en frente de mi casa. Cuando el hombre acabó, todos los de la sala aplaudimos, y aquella encantadora mujer me dijo que esa canción, “Para Elisa”, era preciosa, ¿verdad? Durante toda la noche estuve pensando en esa canción. “Para Elisa”... Me sentía como un niño al que le roban los caramelos. Esa era mi melodía. No era una pieza, era mi pieza, mi melodía.&lt;br /&gt;                Decidí que tenía que volver a mi pueblo. Me avergonzaba un poco la idea, pues tuvieron que pasar quién sabe los años para que me volviera a acordar de aquellas notas y la sensación que me inspiraban.&lt;br /&gt;                Una vez todos los míos me abrazaron, besuquearon e interrogaron me dirigí temeroso hacia aquella casa de mi misma calle. En la puerta verde de entrada ponía “Elisa Highsmith”. Aún me tuve que pensar varias veces si entrar o no entrar, pero casi por impulso acabé por timbrar. Las piernas me temblaban y no paraba de pasarme la mano por el cabello. Una mujer de unos sesenta años me abrió. A pesar de sus arrugas –que no tenía tantas-, portaba un aire señorial y venerable, dado quizá por el largo cabello canoso sujeto en la nuca dejando su cuello al aire o por los finos y dorados anteojos que caían sobre su nariz. Me presenté diciéndole que era el hijo del matrimonio que vivía en el número 25 de esa misma calle. Iba a seguir presentándome, pero me interrumpió y me preguntó con una sonrisa si al día siguiente iba a ser mi cumpleaños. Yo lo pensé y sí, era verdad, ya no me acordaba. Le dije que sí y ella me contestó que entonces volviera al día siguiente, que no sería mucho rato, sólo el justo. Le sonreí y me despedí. Pensé que era una mujer muy rara, pero me había gustado. Me era familiar.&lt;br /&gt;                Al día siguiente claro que volví. Ya no estaba tan nervioso y aquella mujer me había dejado algo pendiente que no quería que viviese en mí como un fantasma errante.&lt;br /&gt;                Después de la comida salí de casa y, nada más salir al porche, llegó hasta mí la melodía que me hipnotizaba, las notas que me cautivaban, tan suaves y dulces como cada otoño. Caminé alelado mientras las notas flotaban en el aire, invadiendo el silencio de la calle vacía. Me paré en la ventana, esta vez con las cortinas cogidas a lado y lado de ésta, dejándome ver las manos juguetonas de aquella mujer sobre las teclas blanquinegras del clásico piano. Me sentí rejuvenecer a medida que avanzaba la melodía, y sentí unas ganas tremendas de empezar a correr y saltar entre las hojas. Entonces no me pude contener. Corrí y corrí hasta que las piernas me lo impidieron, gritando y riendo mientras la melodía sonaba. Me estiré sobre un montón de hojas secas y su crujir y bajo la cúpula que montaban sobre mí los brazos esqueléticos de los árboles, mirando al cielo, a esa hora de colores pastel, y me sentí libre como nunca me había sentido. Entonces, en mi rostro sonriente, noté cómo un par de lágrimas me caían de los ojos hasta dar con las hojas secas. Me levanté y, aún sonriente, me fui a casa poco a poco escuchando las últimas notas de mi melodía. Bajo la luz de entrada me giré, miré a la casa y saludé con la mano a aquella mujer que me hipnotizaba con su piano tras la ventana de cortinas beige floreadas. Y allí me di cuenta, por primera vez, que el Otoño y mi melodía estaban hechos para Elisa.  &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Invierno 97&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20070081-113518323789511694?l=alfondoaladerecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/feeds/113518323789511694/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=20070081&amp;postID=113518323789511694' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/113518323789511694'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20070081/posts/default/113518323789511694'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alfondoaladerecha.blogspot.com/2005/12/para-elisa.html' title='Para Elisa'/><author><name>Lyra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03135119442562384332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/2214/1206/1600/0%20003.3.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
